Una tormenta en la orquesta para reivindicar el timbal

El director Alexander Liebreich levanta los brazos. Enfrente de él, la Orquesta de Valencia prepara sus instrumentos. A un lado, tres timbales barrocos. Al otro, otros cinco timbales filarmónicos. Da la entrada y empieza la tormenta soñada por el percusionista Javier Eguillor . ' Storm of Strikes ', que se estrenó mundialmente el viernes en un abarrotado Palau de la Música de Valencia , es un hito en su trayectoria. Fue él quien propuso a los gestores del recinto hacer el encargo al compositor Óscar Navarro , también alicantino como él, porque su escritura «llega mucho al público». El solista de Jijona quería «algo diferente» y «especial» que pusiera en el centro de la partitura y reivindicara un instrumento por el que siente «pasión» desde que recorría con él las fiestas de Moros y Cristianos de la Comunidad Valenciana y que cuenta con «un repertorio menos extenso que otros», pese a sus posibilidades. En ello ahonda Navarro: «El diálogo entre timbal y orquesta se convierte en metáfora de encuentro, de fusión y de juego, demostrando que este instrumento, tan ligado a la tradición orquestal, es capaz de reinventarse y conquistar un espacio plenamente solista». «Es un viaje de transformación y contraste: del pasado al presente, de lo solemne a lo desenfadado, de la intimidad a la celebración», apunta el autor. Del sonido medieval y el barroco pasa, al tiempo que él se mueve de un lado al otro del escenario, al pop o al funk, enredándose en un arabesco, para terminar en un mambo latino. Todo ello en un solo movimiento que podría dividirse en tres partes. «Es una explosión total », asevera Eguillor, que define la pieza como «un traje a medida» para él, a quien está dedicada la obra. Lleva a sus espaldas interpretaciones de otros compositores como Philip Glass, Michael Daugherty -del que estrenó una obra para timbal en España a principios del año pasado- o Ney Rosauro , con diferentes conjuntos y afamados directores, como Gustavo Dudamel , Zubin Mehta o Yehudi Menuhin. Esta es su forma de celebrar un cuarto de siglo ligado a su orquesta. La partitura -que se grabará próximamente- nace con vocación de que pueda trabajarse en las escuelas de música, en los conservatorios... Sí que tendrá en exclusiva, durante un año, los arreglos encargados para banda sinfónica. De hecho, Eguillor la interpretará en Madrid o Granada a lo largo de 2026. Después, el material estará a disposición de los conjuntos que deseen interpretarlo. «La música tiene que fluir», zanja.