¿Hay cabida para proyectos musicales fuera de las plataformas digitales? El modo de consumo de música ha cambiado con el paso del tiempo, introduciendo conceptos que van más allá de la calidad musical. Es un mundo marcado por asimetrías de poder donde, al final, los más perjudicados son los propios músicos, mientras que las grandes discográficas (en concreto tres) salen reforzadas. Todo vale por el dinero, y quien lo tiene puede imponer sus apuestas musicales en los puestos más altos de las listas de reproducción.