La salida de Leire Martínez de La Oreja de Van Gogh marcó un antes y un después en la historia del pop español. Lo que durante meses se interpretó como una decisión artística o un desgaste natural terminó revelándose como un proceso complejo, cargado de tensiones internas, decisiones estratégicas y desencuentros personales que alteraron definitivamente el equilibrio del grupo tras más de una década de estabilidad.