El campo gallego considera «un fraude» el acuerdo con Mercosur y apela al ‘no’ de los eurodiputados: «A loita non está perdida»

Paja extraída con horcas de los rulos y palés de madera alimentan la hoguera que da calor a los manifestantes, un alivio durante la noche, cuando el frío se intensifica en la orilla del Miño en Ourense. Es una fogata que sirve de metáfora de la fuerza reivindicativa del sector, que no se apaga y no quiere claudicar. Tras horas de temperaturas gélidas durante la noche del sábado —algunos buscaron cobijo para dormir entre la paja, junto al fuego—, con relevos para conservar las energías y poder acudir a las explotaciones a atender a los animales, la protesta de los ganaderos y agricultores en Ourense, que cortan con más de 80 tractores el tramo urbano de la N-120, uno de los principales puntos de entrada y salida de la ciudad, continuó este domingo después de 20 jornadas de protesta.