Ya cada vez queda menos tiempo para que llegue a Madrid después de más de 40 años la Fórmula 1. En este caso, el circuito se está construyendo en los alrededores de Valdebebas en las afueras de la ciudad y próxima a IFEMA. No todo el mundo está contento con esta situación, y es que los vecinos de los alrededores han creado una plataforma llamada STOP Fórmula 1 avisando de las consecuencias, tanto estructurales como económicas y de salud que puede tener en este barrio la llegada de la mayor competición automovilística del mundo. En una charla abierta al público celebrada el pasado sábado, los miembros de esta iniciativa invitaron a Jens Peter, profesor de la Universidad de Alcalá, para informar sobre los problemas que puede generar una exposición continuada a niveles de ruido muy superiores a los permitidos por la normativa. Los niveles de ruido, uno de los mayores problemas El primer aspecto a tener en cuenta es a partir de qué umbral de decibelios (dB) el ruido empieza a afectar negativamente a la salud auditiva. El ingeniero presentó varios estudios en los que se señala que, a partir de los 70 dB, los efectos en el oído ya pueden generar problemas. En ese contexto surge una de las preguntas clave: ¿a qué nivel suena un coche de Fórmula 1? Según los datos expuestos, un monoplaza genera aproximadamente 135 dB, una intensidad comparable al ruido de un avión en pleno despegue. El impacto se multiplica al considerar el conjunto de la parrilla. El ruido de un solo coche equivaldría al de 1,2 millones de vehículos circulando a 50 km/h o 500.000 a 70 km/h. Esta estimación parte de un único monoplaza, pero en una carrera participan 20 coches, lo que eleva el nivel total estimado hasta los 192 dB, una cifra muy por encima de cualquier referencia considerada segura. Estas mediciones se refieren a distancias cortas, entre 10 y 50 metros, pero la preocupación vecinal se centra en cómo afecta el ruido a la llamada "primera línea de playa", es decir, los bloques de viviendas más próximos al circuito, situados a unos 100 metros. Según las estimaciones, estas casas recibirían niveles cercanos a los 95 dB, que podrían mantenerse en torno a los 75 dB incluso a más de un kilómetro de distancia. Como referencia, el límite máximo permitido en zonas residenciales de la Comunidad de Madrid es de 65 dB durante el día y 55 dB por la noche. Más allá de la molestia puntual, los expertos advierten de las consecuencias para la salud de una exposición prolongada a ruidos intensos. Diversos estudios relacionan esta sobreexposición con un mayor riesgo de infarto, hipertensión arterial y malestar generalizado, lo que incrementa la preocupación entre los vecinos afectados. Entre las posibles soluciones técnicas se plantea la instalación de pantallas insonorizantes en las gradas y zonas más sensibles del trazado. Sin embargo, según denuncian los vecinos, en los planos publicados del proyecto no se aprecia que se haya previsto la aplicación...