He olvidado muchas cosas de mi infancia, pero no el primer poema que memoricé. Estaba en párvulos y aún no sabía leer bien, de corrido, aunque no me costó aprender aquellos versos que me divertían porque, más que poesía, parecían un trabalenguas, así me sonaban a mí: "Doña Pito Piturra / tiene unos guantes, / Doña Pito Piturra / muy elegantes. / Doña Pito Piturra / tiene un sombrero, / Doña Pito Piturra con un plumero".