La Policía Local lleva tiempo alertando de que la población en Palma se ha disparado y que ese boom demográfico se nota, y mucho, en las fiestas que se celebran cada año, como la Revetla de Sant Sebastián, la Patrona en septiembre o el encendido de luces en Navidad, por citar tres ejemplos. Ante esta realidad incuestionable, el Ajuntament quiere replantearse las fiestas para evitar concentraciones multitudinarias de personas, que en ocasiones pueden suponer un grave peligro por temor a avalanchas humanas o porque las calles quedan bloqueadas y es imposible el paso de camiones de bomberos o patrullas policiales en caso de emergencia. Al aumento de la población hay que añadir que, tras el encierro forzoso por la pandemia, una buena parte de la sociedad comenzó a salir a la calle en cuanto hay algún tipo de celebración. Desde el cuartel de San Fernando, que ya utilizaban drones para seguir desde el aire las aglomeraciones, se indica que todas las previsiones que se hacen para tener una cifra aproximada de las personas que acudirán a un evento se quedan cortas y la cantidad prevista, en ocasiones, se duplica. Incluso las concentraciones de gente más ‘tranquila’, como podrían ser las cofradías que salen a la calle en Semana Santa, se han disparado en número.