«Lo que viene ahora a Magaluf son angelitos de la caridad comparados con la gentuza que nos llegaba a Punta Ballena en verano. Los 'hooligans' ingleses eran peor que los vikingos». Un mando jubilado de la Guardia Civil recuerda cómo, hace 35 años, aquellas calles de Calvià ardían cuando los hinchas británicos al fútbol, con algunas copas de más, decidían convertir bares y locales en la jungla. Esta es la crónica de unos años que, afortunadamente, ya son historia negra de la crónica de sucesos.