En España, el derecho a solicitar una adaptación de la jornada laboral está regulado y protegido por la ley, especialmente por el artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores. Esta normativa establece que los empleados pueden pedir modificar la duración y distribución de su jornada con el fin de conciliar la vida personal y profesional. Sin embargo, ¿qué sucede cuando la empresa no cumple con la obligación de negociar esta solicitud?