En Bélgica comprendí cuánto valen las redes de Cuyo: un mate compartido, la charla con vecinos o un simple un viaje relámpago a la montaña a contemplar la inmensidad de los Andes. Vivir mejor no siempre significa mudarse al extranjero; a veces significa estar donde uno puede ser, donde los vínculos importan y la identidad no necesita traducción.