Durante la Guerra Fría, la CIA desarrolló un proyecto conocido como Acoustic Kitty, cuyo objetivo era utilizar un gato como dispositivo de espionaje. Al animal se le implantaron un micrófono, un transmisor y una antena para captar conversaciones cerca de la embajada soviética en Washington. La iniciativa costó cerca de 20 millones de dólares. El primer intento operativo terminó de forma inmediata:... Continuar leyendo...