La caída del despiadado jefe de la mafia neoyorquina que mandó a asesinar a más de cien personas y fue condenado a 455 años de cárcel

Anthony Casso fue detenido en enero de 1993 cuando salía de la ducha en la casa de su amante en Nueva Jersey. Recién ahí decidió colaborar con las autoridades. Mientras fue subjefe de una de las familias de Nueva York persiguió hasta la muerte a todos los que se disponían a declarar contra el crimen organizado