En honor a un gran angelito

Cuesta no verlo en su cama en las madrugadas. No despertarlo. No pedirle que se levante y corra a bañarse, a perfumarse, a echarse gel en su cabello para ir al colegio. Duele no rezar con él en la mesa mientras desayuna. No verlo prestar atención al Pan de la Palabra a sus escasos 11 […]