Cuando la tragedia irrumpe en mitad de los goles

Hay momentos que nos golpean porque nada tiene más valor que la vida y no hay nada más angustioso que aquello que pudiera interponerse en el camino de cualquiera, que pudiera pasarle a cualquiera. Lo hemos vivido en otras ocasiones, Adamuz recuerda a Angrois pero también recuerda a las inundaciones de Valencia de hace poco más de un año, en este caso cuando la tragedia irrumpía imparable en mitad de una noche de fútbol, como este domingo el accidente ferroviario de Adamuz. En mitad de la oscuridad, las primeras noticias inquietantes y angustiosas, las primeras voces dando testimonio de lo ocurrido, las primeras imágenes. En el oficio de contar las cosas todo suele estar ordenado, primero unas cosas, luego otras, hay un tiempo para cada tema. La radio se encarga de eso, pero la radio nació para contar no sólo lo importante sino lo inmediato cuando es de cierta envergadura, sucede a veces por desgracia que lo inmediato es de una gravedad extrema. Por mucho que la información sea ordenada y la radio se ordene también para contarla, la realidad no llega segmentada ni clasificada, llega salvaje y arrolladora en el caso de tragedias de esta naturaleza. Tanto Paco González primero como Joseba Larrañaga y Juanma Castaño después, fueron contando y preguntando por lo que había pasado en la provincia de Córdoba, todo ello en mitad de la jornada de fútbol que ocupa habitualmente la antena el fin de semana. En medio de las pasiones del fútbol, algo pasional, lúdico, polémico, puro entretenimiento, una actualidad que se abre paso de manera dolorosa. Cómo afrontar algo que parece importante y en realidad no lo es, que parece trascendental y no lo es como el fútbol, mientras algo que sí es grave de verdad empieza a abrirse paso, pero de lo que no se sabe nada todavía. En la desgraciada noche de Valencia, el fútbol calló en El Partidazo para contar lo que estaba sucediendo y aparecieron las primeras voces de afectados. En el accidente de Adamuz, llegaban en Tiempo de Juego los primeros testimonios de quienes estaban ayudando a los heridos, de quienes buscaban a sus familiares, de quienes iban en los trenes y podían contarlo aún conmocionados. Estaba pensando en esa sensación de vacío inicial mientras se está contando una jornada de deporte mientras algo de verdad importante reclama atención, pero de lo que aún no se sabe prácticamente nada. Recuerdo aquel 11S con el RCD Mallorca debutando en la Liga de Campeones ante el Arsenal. Qué vacío en Son Moix pese a haber miles de personas y un partido histórico para el Mallorca. Anoche, en mitad de la incertidumbre y la falta de información que aún se tenía, la radio afrontaba el desafío de contar lo poco que se iba sabiendo, mezclando emociones muy distintas, lo lúdico que estaba pasando de una jornada de fútbol y lo trágico que nos golpea.  Es imposible combinar ambas cosas, ordenarlas, y sin embargo la radio tiene que hacerlo, contar lo que pueda según se vaya sabiendo. Es el oficio de contar las cosas. Descansen en paz los fallecidos, el acompañamiento para víctimas y afectados.