La empresa de transportes participada mayoritariamente por el Estado italiano, Iryo, ha emitido un comunicado en el que asegura que el tren que circulaba “en un tramo recto”, en dirección Málaga–Madrid, “es de nueva construcción”, fabricado hace tan solo cuatro años, y cuya “última revisión se realizó el pasado 15 de enero”. Es decir, que tres días antes del descarrilamiento, producido la tarde del domingo 18 de enero, el convoy habría sido revisado.