La pesca coruñesa se ha sumado a las protestas contra el nuevo reglamento de control que impone la Unión Europea. La jornada de este lunes ha visibilizado el descontento, con el cierre de las lonjas y el amarre de la flota de bajura, que ha hecho sonar sus bocinas durante una hora en el puerto. Desde el pasado 10 de enero, los barcos de más de 12 metros de eslora están obligados a registrar de forma electrónica todas sus capturas, un requisito que se extenderá a toda la flota para 2030. El sector considera que la medida es inasumible. Gustavo Chacartegui, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Ferrol, ha explicado que, aunque están a favor del control, el problema es la exigencia de realizar el trabajo a bordo. "Aquí somos el patrón y un marinero normalmente. En Ferrol no hay ningún barco, por ejemplo, que lleve 3 tripulantes, con lo cual uno se tiene que destinar al pesaje", ha señalado. Chacartegui ha añadido que las condiciones del mar en Galicia complican enormemente la tarea. "Con un poco de mar, que por desgracia tenemos el 90% de los días, no podríamos pesar, es inviable". La norma obliga a pesar toda la mercancía, sea cual sea la especie, desde el primer kilo y comunicarlo dos horas y media antes de la llegada a puerto. "Teníamos que llevar a otra embarcación auxiliar para llevar un oficinista con todo lo que nos exige", ironiza. El incumplimiento de la normativa conlleva cuantiosas multas. Según ha detallado el patrón mayor, el margen de error permitido es de un 20% y "cada error son 3000 euros". Para demostrar la inviabilidad, se realizó un simulacro en un barco de una cofradía cercana. "Llegando a puerto, tenía 30.000 euros en multas, porque se equivocó en el pesaje de 10 especies", ha relatado. Desde el sector creen que estas medidas buscan su desaparición. "Es el momento de manifestarnos, porque creemos que sobramos. Quieren quitarnos, les interesarán las grandes multinacionales y no le interesamos la pesca artesanal en general en toda España", ha sentenciado Chacartegui. A esto se suma el peligro que los pesajes suponen para la tripulación y la obligación de avisar de la llegada a puerto con dos horas de antelación, algo que tachan de "absurdo" para barcos que faenan cerca de la costa. Advierte que la situación es límite y que estas complicaciones desaniman a los trabajadores. "Lo que hacen es complicar más el trabajo, que la gente cada vez salga con menos ganas al mar", lamenta. Considera que la burocracia puede llevar a que la pesca a pequeña escala deje de ser rentable, provocando que algún compañero "la descartará, porque le va a dar más problemas pesar tres fanecas que el beneficio que le va a dar". La protesta, que comenzó en el Parrote, ha contado con el apoyo de representantes políticos como el presidente de la Autoridad Portuaria, Martín Fernández Prado; el alcalde de Oleiros, Ángel García Seoané, y el diputado nacionalista Néstor Rego. El BNG ha anunciado que pedirá "una flexibilización de las condiciones" o una "moratoria de aplicación de este reglamento". Néstor Rego ha insistido en que es preciso "diferenciar claramente la flota artesanal de la flota industrial" y ha manifestado el "total apoyo a las movilizaciones" del sector. Tras la concentración en el puerto, los pescadores se han trasladado a las puertas de la delegación del Gobierno en Galicia, donde continuaron la protesta con silbatos y cacerolas bajo el lema "En Loita".