Cáritas atiende a más de 750 personas en situación de vulnerabilidad en Menorca

El Consell Insular de Menorca y Càritas Diocesana de Menorca han formalizado dos convenios de colaboración para reforzar la atención a los colectivos más vulnerables de la isla. La administración insular destinará un total de 302.500 euros a la entidad para desarrollar tres líneas de acción clave, centradas en la inserción social y laboral, la cobertura de necesidades básicas y el apoyo a familias e infancia en riesgo de exclusión. “Vivimos un momento en que la pobreza y la exclusión ya no tienen un único perfil”, ha explicado el presidente del Consell Insular, Adolfo Vilafranca. Según el presidente, esta realidad afecta a personas solas, mayores, jóvenes y familias, por lo que se necesitan “nuevas medidas y alianzas fuertes con entidades que conocen el territorio”, como es el caso de Cáritas. Vilafranca ha añadido que la labor de la entidad es fundamental para “acompañar, escuchar, orientar y abrir caminos de oportunidad”, y no solo para dar respuestas de urgencia. Por su parte, la consellera de Bienestar Social, Carmen Reynés, ha subrayado que el objetivo es claro: “Más recursos, más inserción y más acompañamiento para dar respuesta a la vulnerabilidad social y abrir oportunidades reales a las personas”. El primer programa, dotado con 120.000 euros, se centra en la inserción sociolaboral de personas con dificultades para acceder al mercado de trabajo. Los participantes serán derivados por los servicios sociales de los municipios de la isla. “Salir de la vulnerabilidad no es inmediato: requiere tiempo, confianza y soporte continuado”, ha destacado Reynés, quien valora la intervención de Cáritas como “cercana, realista y adaptada a cada persona”. La segunda línea de acción, con una partida de 100.000 euros, busca garantizar la cobertura de necesidades básicas como la alimentación. El sistema se basa en tarjetas solidarias que permiten a los beneficiarios comprar los productos que necesitan, favoreciendo su autonomía y dinamizando el comercio local. Este modelo sustituye el reparto directo de alimentos por una aportación económica para ofrecer una respuesta “más digna, flexible y eficiente”. Los destinatarios de estas ayudas son las personas más desfavorecidas, incluyendo familias en situación de precariedad, personas sin hogar y otros colectivos en especial vulnerabilidad. Según ha justificado Carmen Reynés, con esta línea se pretende “garantizar que nadie quede excluido por no encajar en un criterio administrativo del nuevo sistema del Programa Básico de ayuda alimentaria”. El segundo convenio, con una dotación total de 82.500 euros, se destina íntegramente al proyecto Es Barracó Paidós Menorca. Se trata de un servicio de atención integral a familias con hijos menores de 12 años en riesgo de exclusión social. El objetivo es “erradicar las consecuencias de la pobreza infantil”, que a menudo se transmite entre generaciones, y prevenir su cronificación. Guillem Ferrer, delegado de Cáritas en Menorca, ha explicado que es “un espacio donde reproducimos los espacios de un hogar, pero sin pernoctar”. En él, se trabajan los hábitos familiares habituales mediante actividades individuales y grupales. La mayor parte de la inversión (75.000 euros) se dedicará a continuar el proyecto en Ciutadella, mientras que 7.500 euros servirán para establecer los primeros contactos para su futura implementación en Maó. Ferrer también ha compartido los datos de la actividad de Cáritas en 2025, año en el que se atendieron a 400 familias a través del servicio de alimentos, llegando a un total de 750 personas beneficiarias. Además, se activaron más de 260 tarjetas monedero y se concedieron cerca de 280 ayudas puntuales. En el ámbito de la inserción sociolaboral, 63 personas participaron en los talleres de la empresa de inserción Mestral. Ferrer ha destacado que “casi un 25% de las personas han encontrado un trabajo después de su paso por Mestral”. Por su parte, el proyecto Paidós atendió a 9 familias (30 participantes), con una presencia creciente de padres, aunque la asistencia regular sigue siendo mayoritariamente femenina.