Después de un arranque flojo, el villano toma protagonismo y nos atrapa. Confieso que en un par de oportunidades me dieron ganas de levantarme del asiento. Por un lado estaba la persona que conversó durante toda la película y señalaba a cada rato dónde estaba “el mono”. Había otra persona que revisaba periódicamente su abanico de redes sociales con la pantalla del teléfono a un brillo capaz de cocinar pequeños alimentos. A eso se le sumaba que los primeros minutos de _... Continuar leyendo...