Javier Quintero, psiquiatra: “Algo que es infalible, que durante 40 años no tenido un incidente de gravedad, genera angustia. Lo que peor gestiona nuestro cerebro es la carencia de información”

Era la madrugada del domingo al lunes, del 18 al 19 de enero de este 2026, cuando conocíamos una terrible noticia que ha conmocionado a toda España: dos trenes que circulaban en la vía de Andalucía a Madrid, descarrilaban, dejando consecuencias entonces desconocidas. Poco a poco, para nuestra desgracia, íbamos conociendo el número de víctimas. La tragedia ferroviaria de Adamuz deja ya 39 fallecidos y más de 70 heridos. De los ingresados, 24 permanecen en estado grave, entre ellos cuatro menores. Ante la magnitud del siniestro, se ha activado el Protocolo Nacional de actuación en sucesos con víctimas múltiples. El descarrilamiento de dos trenes en Adamuz ha dejado un rastro de dolor, especialmente en Huelva, de donde proceden muchas de las víctimas y heridos. Para comprender cómo se asimila una catástrofe de estas características y, sobre todo, cómo acompañar a las víctimas y sus familiares, el psiquiatra Javier Quintero ha intervenido en el programa 'La Tarde' de COPE, con Pilar García Muñiz al mando. El experto ha comenzado "un poco más apenado de lo habitual". Según ha explicado Quintero, la primera reacción de una persona ante un suceso así es una "sensación de pánico, miedo, indefensión", ya que se produce en un medio de transporte considerado tradicionalmente como el más seguro. "De repente, en un instante todo se pone patas arriba", ha señalado el psiquiatra, subrayando la extrema vulnerabilidad que sienten las personas afectadas, cuya vida corre peligro de un momento a otro. En estas primeras horas, las personas afectadas se encuentran en un "auténtico shock", viviendo en una especie de realidad paralela. Quintero describe la experiencia como una "imagen de horror e incredulidad" que desborda a cualquiera. "La reacción de estrés agudo que se produce en unas circunstancias de estas es algo para lo cual nadie está preparado", ha afirmado, independientemente de las estrategias de afrontamiento que cada uno posea. Sobre la atención psicológica que ya están recibiendo muchos afectados, el especialista ha detallado que el primer paso es "buscar un espacio de tranquilidad y confort" donde la persona se sienta segura, alejada del ruido externo. Ha mencionado que se habilitaron dos espacios diferenciados para recoger a las personas y protegerlas, un entorno que considera fundamental para poder empezar a rebajar el altísimo nivel de activación. Una vez en ese espacio seguro, la labor de los profesionales es "leer lo que necesita cada uno de ellos", ya que "no hay una fórmula" única. Quintero ha explicado que mientras algunos "van a necesitar hablar y van a necesitar contarnos", otros "van a querer de alguna forma simplemente un poco más de distancia". Del mismo modo, algunos buscarán el contacto físico como un abrazo y otros lo rechazarán. La clave es tener la "sensibilidad especial para identificar" la necesidad de cada individuo. La tragedia ha generado también un sentimiento de empatía general, como apuntaban los colaboradores Paloma y Lorenzo, porque "cualquiera podíamos ir en en uno de esos trenes", una sensación similar a la vivida con el 11M en Madrid. Paloma ha reconocido que las imágenes de los trenes siniestrados le han hecho regresar a ese dolor, concluyendo que "hay cosas que realmente, como sociedad, yo creo que no se olvidan". Esta catástrofe se produce en un momento en que la confianza en el sistema ferroviario ya estaba mermada. Según ha señalado Paloma, se acumula "un tiempo de incidencias ferroviarias" que ha instalado en el imaginario colectivo la idea de que coger un tren es sinónimo de retrasos o problemas. "Ya acumulamos una sensación de desconfianza", ha lamentado, y cree que esta tragedia afectará indudablemente a la hora de volver a usar este transporte. Por su parte, Lorenzo ha diferenciado este accidente del ocurrido con el Alvia en Santiago, donde la causa del exceso de velocidad se conoció con relativa rapidez. Ahora, sin embargo, el siniestro "ha sucedido en una recta, en la alta velocidad, con un tren nuevo" y en un tramo supuestamente revisado. Mientras no haya una explicación convincente, ha afirmado, "ese crédito se va a quedar tocado", y recuperarlo exigirá más que "explicaciones vaporosas". El psiquiatra Javier Quintero también ha abordado el sufrimiento de los familiares que todavía no tienen noticias de los suyos, describiendo la espera como "interminable y tan tan dolorosa". Ha explicado el efecto devastador de la falta de certezas, ya que, según sus palabras, "lo que peor gestiona nuestro cerebro es la carencia de información. Cuando nuestro cerebro no sabe algo, lo siguiente que se imagina son tragedias". Finalmente, el experto ha hecho un llamamiento a la prudencia a los medios para no "sobreexponer en esa respuesta emocional" que ya de por sí es intensa. Ha insistido en la necesidad de que los responsables ofrezcan una explicación "con pelos y señales" de lo ocurrido para restaurar el crédito y la confianza en la alta velocidad española, aunque ha concluido recordando que, ahora mismo, la prioridad absoluta es "acompañar a las víctimas y a las familias".