La vaca que desafía a los científicos y pondrá en apuros a los taurinos

Veronika, una vaca austriaca que es capaz de usar un cepillo para rascarse y emplearlo de formas diversas, es el primer caso de utilización de herramientas en modo multiuso después de los chimpancés. Los expertos creen que tiene serias implicaciones en el debate taurino Hemeroteca - ¿Qué otros animales, además de los humanos, fabrican herramientas? El segundo ejemplo de utilización de herramientas en modo multiuso en el mundo animal —después de los chimpancés de la cuenca del Congo— no se ha identificado en otros primates, en córvidos ni en los inteligentes pulpos. Para su sorpresa, los científicos lo acaban de documentar en una vaca. El animal se llama Veronika y vive en un pueblecito idílico de los Alpes austríacos y su caso ha sido documentado y publicado en la revista Current Biology por Alice Auersperg y Antonio José Osuna Mascaró , investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena. Ambos acudieron al lugar tras recibir un aviso sobre una vaca que manejaba un cepillo para rascarse, pero lo que encontraron era mucho más interesante de lo esperado. “Comprobamos que Veronika apuntaba a zonas del cuerpo alejadas de su alcance y prefería utilizar el extremo funcional de la escoba”, explica Osuna Mascaró a elDiario.es . Esto indicaba que tenía cierta sensibilidad de las propiedades funcionales de la herramienta. Lo que les llamó la atención es que, de vez en cuando, también utilizaba el mango. “Al principio pensé que se trataba de un error, pero, al cabo de un tiempo, empezamos a observar un patrón: Veronika también lo usaba de forma significativa/funcional”, explica el coautor del estudio. “Utilizaba cada extremo de la herramienta para tratar diferentes zonas del cuerpo. Utilizaba la escoba, con cerdas duras, para la piel gruesa de la parte superior del cuerpo, y el mango suave para la piel delicada de la parte inferior del cuerpo (como las ubres o la zona umbilical)”. Reajustes con la boca Para los científicos, esto es muy sorprendente porque el único otro ejemplo sólido de uso de herramientas multiuso que conocen pertenece a los chimpancés de la cuenca del Congo. A estos se les ha observado en algunas ocasiones utilizando una sola herramienta con dos extremos diferentes, cuando utilizan un extremo para abrir un agujero en los termiteros y el otro para pescar las termitas. Pero Veronika es una vaca y su cuerpo es mucho menos adecuado para el uso de herramientas que el de un chimpancé. Que una vaca pueda hacer esto desafía nuestras suposiciones, especialmente sobre animales que tendemos a ver desde una perspectiva puramente utilitaria Alice Auersperg — Investigadora de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena. “Tiene que usar la boca, con pocas opciones para ajustar su posición”, explica Osuna Mascaró. “Durante el experimento, observamos reajustes en el agarre. Cuando quería alcanzar partes del cuerpo alejadas de su cabeza, se aseguraba de que el agarre le permitiera la máxima distancia: agarraba la herramienta, la soltaba, la reposicionaba y la agarraba de nuevo para poder utilizar el extremo de la escoba contra su cuerpo. Creemos que esto demuestra su capacidad para superar sus limitaciones físicas y nos da una idea de sus capacidades de anticipación y planificación”. “Los hallazgos resaltan cómo las suposiciones sobre la inteligencia del ganado pueden reflejar lagunas en la observación en lugar de límites cognitivos genuinos”, dice Alice Auersperg. Eso sí, los investigadores señalan que las circunstancias vitales de Veronika podrían haber influido significativamente en el surgimiento de este comportamiento. La mayoría de las vacas no alcanzan su edad, no viven en entornos abiertos y complejos, y rara vez tienen la oportunidad de interactuar con diversos objetos manipulables. “No creemos que Veronika sea la Einstein de las vacas”, añade Osuna Mascaró. “Después hemos encontrado otros casos de vacas y toros que utilizan ramas para rascarse”. Implicaciones antitaurinas El descubrimiento de este comportamiento ha tenido impacto en la comunidad científica antes incluso de su publicación. El pasado viernes, en una reunión de expertos en cognición animal en el Congreso de los Diputados a propósito del desarrollo de la próxima ley que proteja a los grandes simios, el especialista mundial Josep Call , de la universidad de Saint Andrews, lo utilizó como ejemplo ante una limitada audiencia. “Imaginemos que pensamos que el uso de instrumentos es un aspecto fundamental para determinar el reconocimiento que [los grandes simios] deben tener”, argumentó antes de presentarles a Veronika y explicar sus habilidades. “Si el uso de instrumentos es la diferencia que separa a unas especies de otras, yo podría decir que tenemos que añadir a las vacas. ¿Y ustedes saben cuál es el macho de la vaca? El toro. ¿Y dónde estamos? ¡Cuidado!” De esta observación, admite Call, se desprende que en la discusión sobre si los toros sienten dolor o son criaturas sensibles, el ejemplo de Veronika puede ser demoledor para los defensores de las corridas de toros. “El hallazgo de Veronika nos sitúa ante una realidad incómoda para ciertas tradiciones”, asegura Miquel Llorente , especialista en cognición animal de la Universidad de Girona. “Hemos vivido bajo el sesgo de que las vacas o los toros son poco más que autómatas biológicos, simplemente porque no habíamos mirado con la atención suficiente”. Ya no hablamos solo de evitar el dolor físico, sino de reconocer una sofisticación mental que choca frontalmente con el uso de estos animales en espectáculos de maltrato Miquel Llorente — Especialista en cognición animal de la Universidad de Girona A juicio de Llorente, desde el punto de vista del debate taurino, esto tiene una implicación directa en la normativa y la ética. “Ya no hablamos solo de evitar el dolor físico, sino de reconocer una sofisticación mental que choca frontalmente con el uso de estos animales en espectáculos de maltrato”, subraya. “Si un animal es capaz de manejar herramientas, merece un estatus de protección legal mucho más elevado. El conocimiento científico debería ser el motor que actualice nuestras leyes hacia una regulación de prácticas que hoy, con los datos en la mano, resultan anacrónicas”. “El uso flexible de herramientas de este tipo suele asociarse a una cognición compleja”, afirma Auersperg. “Por lo general requiere bastante control motor y cierto nivel de planificación de la acción. Que una vaca pueda hacer esto desafía nuestras suposiciones, especialmente sobre animales que tendemos a ver desde una perspectiva puramente utilitaria”. Hemos estado estudiando el uso de herramientas en los animales más exóticos y en los lugares más recónditos del planeta. Mientras tanto, ignorábamos a los animales que conviven con nosotros Antonio José Osuna Mascaró — Investigador de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena y coautor del artículo “Lo que esto nos dice es que las vacas tienen el potencial de innovar en el uso de herramientas, y hemos ignorado este hecho durante miles de años”, dice Osuna Mascaró. “Hemos estado estudiando el uso de herramientas en los animales más exóticos y en los lugares más recónditos del planeta. Mientras tanto, ignorábamos a los animales que conviven con nosotros”, sentencia. En su opinión, Veronika representa un mensaje importantísimo: tenemos un sesgo enorme a la hora de observar, apreciar y valorar las capacidades cognitivas de aquellos animales que explotamos. Para la sociedad, una vaca es un objeto a explotar, no un individuo con intereses y habilidades cognitivas complejas, comenta Osuna Mascaró. “Ahora estamos empezando a ser lo suficientemente sensibles como para observar y dar a estos animales, al menos a algunos de ellos, la vida que se merecen: una en la que tengan la oportunidad de jugar, interactuar con objetos y descubrir cómo utilizarlos por sí mismos”, concluye. “Un hallazgo fascinante” “El hecho de que todavía nos sorprenda que las vacas, u otras especies de animales de granja, exhiban tales habilidades dice tanto sobre nuestras percepciones de estas especies como sobre el comportamiento de los animales en sí”, comenta Christian Nawroth , investigador del Instituto de Investigación en Biología de Animales de Granja (Dummerstorf, Alemania), que no ha participado en el estudio. En declaraciones al SMC , el experto valora que el trabajo no solo se basa en datos observacionales, sino que va más allá y manipula experimentalmente el entorno de la vaca para evaluar las características específicas del uso de herramientas. “Se está reportando un número creciente de casos de uso de herramientas en el reino animal, y estudios recientes también han demostrado que varias especies de animales de granja poseen un rico repertorio cognitivo”, dice Nawroth. “Al tratarse de una muestra de un solo sujeto, el estudio solo puede brindarnos información sobre la capacidad general, no sobre la prevalencia, y carecemos de datos para hacer afirmaciones más amplias sobre este comportamiento. Aun así, ¡es un hallazgo fascinante!”.