"Cada vez que intentamos cerrar los ojos y dormir un poco se nos remueve todo", confiesa Antonio Domínguez, uno de los pasajeros del Alvia descarrilado este domingo, que partió de Madrid con destino a Huelva, al chocar con un tren de la compañía Iryo, que había salido de Málaga rumbo a la capital. Este onubense y su pareja, María José Morillo, ya están en Huelva, sanos y a salvo, pero aún impactados por la tragedia vivida en Adamuz (Córdoba), que ya se ha saldado con al menos 39 fallecidos y trece personas en estado muy grave. Fue a las 19.39 horas cuando los vagones de Iryo salieron de la vía, aún sin causa oficial, y otros tres del Alvia cayeron por un terraplén. Antonio y María José, que estaban en el vagón cuatro, están bien, sin nada roto, pero aún sobrecogidos: "Es una pesadilla, seguimos en estado de shock, hasta que no te pasa no lo ves".