«Lo que hace el reglamento de control europeo es tratarnos como a delincuentes, quiere que registremos todas nuestras actividades en medio del mar». Así de contundente se mostraba este lunes el presidente de la Federació Balear de Confradies de Pescadors, Domingo Bonnín, en el muelle pesquero de Palma. Todas las embarcaciones de pesca profesional quedaron amarradas en sus puertos en señal de protesta por las nuevas obligaciones que marca Europa sobre el control pesquero y que califican de «desproporcionadas». Es más, Bonnín fue más allá, y aseguró que la implantación de dicha normativa puede llevar a que «nos quedemos sin sector pesquero en Baleares».