Era la madrugada del domingo al lunes, del 18 al 19 de enero de este 2026, cuando conocíamos una terrible noticia que ha conmocionado a toda España: dos trenes que circulaban en la vía de Andalucía a Madrid, descarrilaban, dejando consecuencias entonces desconocidas. Poco a poco, para nuestra desgracia, íbamos conociendo el número de víctimas. La tragedia ferroviaria de Adamuz deja ya 39 fallecidos y más de 70 heridos. De los ingresados, 24 permanecen en estado grave, entre ellos cuatro menores. Ante la magnitud del siniestro, se ha activado el Protocolo Nacional de actuación en sucesos con víctimas múltiples. La localidad cordobesa de Adamuz vive sumida en la consternación tras el trágico accidente ferroviario ocurrido este lunes a las 19:45 horas. Un tren Iryo y un Alvia colisionaron, provocando el descarrilamiento del primero y un balance provisional de 39 fallecidos y 122 heridos, con 48 hospitalizados, 12 de ellos en la UCI. Ante la magnitud de la tragedia, la respuesta del pueblo ha sido inmediata y ejemplar, evocando el lema 'el pueblo salva al pueblo', como ya ocurriera en la DANA de Valencia. Uno de esos héroes anónimos es Raúl Montero, taxista de Adamuz. En una entrevista en el programa 'La Tarde' de COPE con Pilar García Muñiz, ha relatado las angustiosas horas vividas desde que tuvo noticia del siniestro. Su testimonio en primera persona refleja el sentir de toda una comunidad que se ha volcado en ayudar a las víctimas desde el primer instante. Raúl Montero ha explicado cómo se enteró del accidente: "A través de un compañero que estuvo escribiéndome y, bueno, ya empezaron a sonar WhatsApp, teléfono, y ya fue un caos". Inmediatamente, se puso en marcha junto a su mujer, también taxista, y otro compañero. "Desde el ayuntamiento también nos solicitaron los servicios", ha detallado. Sus primeros traslados fueron para llevar gente al pabellón municipal, habilitado para atender a los afectados. Poco después, su teléfono particular empezó a sonar. Eran familias que necesitaban desplazarse a centros hospitalarios. "Tuvimos que hacer varios servicios para Huelva, Al Monte y el hospital de Huelva", ha contado Montero, quien confirma no haber descansado desde entonces. "No, no, no. Estamos todavía en marcha, porque después también hemos tenido que estar con la comitiva", ha asegurado, evidenciando el agotamiento de unas jornadas que califica como "duras". El momento más duro para Raúl fue el traslado de cuatro heridos al hospital. El taxista ha descrito un viaje sobrecogedor, marcado por el shock de los pasajeros. "El viaje se me hizo eterno porque no tenían ganas de hablar, la radio parada, los ánimos por los suelos", ha rememorado. Una experiencia que define como "rara" y que ilustra el profundo impacto psicológico del suceso en las víctimas. A pesar de la dureza de la situación, Montero ha querido destacar la ola de solidaridad que ha recorrido el pueblo. "La verdad es que el pueblo se ha volcado. Impresionante", ha afirmado con la voz entrecortada. "Desde primera hora, todo el mundo apoyando, bien, bien, bien, muy bien", ha añadido, describiendo cómo los vecinos de Adamuz se "echaron al monte" para llegar a la 'zona cero' y prestar su ayuda. Raúl Montero, como tantos otros vecinos, sigue trabajando sin descanso. "Hasta ahora mismo, pues, estamos todavía de servicio", ha concluido. Su labor, y la de toda la localidad de Adamuz, se ha convertido en un pilar fundamental para gestionar una tragedia que ha dejado una herida imborrable y por la que todavía quedan, en palabras del propio taxista, "unos días duros" por delante.