Hace solo dos meses, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, presentó un ambicioso plan para incrementar la velocidad máxima de los trenes de alta velocidad hasta los 350 km/h, con el objetivo explícito de reducir los tiempos de viaje entre grandes ejes como Barcelona y Madrid por debajo de las dos horas, frente a las casi tres actuales con la velocidad comercial de 300 km/h. No obstante, el fatal accidente de Adamuz podría dejar la idea en tierra de nadie.