Primicia | Crecen sospechas en plata de la campaña de Cepeda: ahora dicen que “fue un crédito”

El registro en los documentos reportados por la campaña de Iván Cepeda para la consulta del Pacto Histórico en octubre —$725 millones de pesos sumados— indica que fueron producto de una donación. Una parte, $609 millones, figuran como aportes de la Samat Publicidad de Barranquilla; otra parte, $116 millones, los puso Javier Pérez, dueño de esa empresa, como persona natural. Pérez, en diálogo con EL COLOMBIANO hace unos días, dijo que el dinero no fue una donación sino un “servicio” que prestó a través de su empresa dedicada a productos de litografía. Resulta que ahora hay una tercera versión: que el dinero realmente fue producto de un crédito. Así lo asegura Saúl Garzón, quien fue el gerente de campaña de Cepeda para esa consulta. Se trata de la persona que firmó los reportes financieros ante Cuentas Claras del CNE revelados por el periodista y columnista de este diario, Melquisedec Torres. Garzón, ingeniero químico de la Universidad Nacional, dice defender com transparencia los estados financieros y redujo las inconsistencias detectadas a lo que llamó un “problema aritmético”. “Tenemos unos recursos propios que fueron del candidato. Tenemos unas cuentas, o sea, unos créditos a pagar por la reposición, y no más, eso es todo. Él (Javier Pérez, dueño de la empresa Samat Publicidad, en Barranquilla) lo que hizo fue imprimirnos un material de publicidad y nos dio un crédito, y lo pagamos cuando salga la reposición de los votos”, dijo en exclusiva a este medio. Según su versión, no existió ninguna donación ni aporte irregular. El ingeniero sostiene que la confusión parte de una lectura incompleta del formulario electoral. “Ustedes (los periodistas) obviaron que el formulario es de donaciones, contribuciones y créditos”, afirmó, insistiendo en que el registro debe entenderse como una obligación pendiente y no como un ingreso en efectivo. Sin embargo, ante la pregunta insistente en que los $609 millones figuran como aportes de la empresa barranquillera y que los $116 millones son atribuidos a Javier Pérez, como persona natural, el ingeniero químico dijo: “Pues si fuera una donación entonces no estaría en cuentas por pagar”. En cuanto al número de periódicos y volantes impresos, dijo no recordar el número. “Es lo que se ha planteado, es una campaña austera, transparente, ¿sí? No estamos aceptando donaciones de personas naturales o jurídicas en términos de recursos en efectivo ni nada de eso, fue un crédito, y estamos abiertos a cualquier indagación (de autoridades) o preguntas que la gente quiera hacer; o sea, la campaña es completamente transparente”, afirmó el ingeniero químico. Al contrastar sus declaraciones con el testimonio de Javier Pérez, quien habló con EL COLOMBIANO hace unos días, surgen dudas entre la interpretación técnica de la campaña y la urgencia de un proveedor que asegura estar contra las cuerda y en riesgo financiero su empresa si no le pagan un servicio de impresiones que prestó. Saúl Garzón sostiene que la confusión es de los medios al ignorar que el formulario se llama “donaciones, contribuciones y créditos”, algo que no es cierto porque el formulario, registrado en el CNE y difundido por medios, reza textualmente: “Relación de contribuciones o donaciones de los particulares”. Aunque el testimonio del gerente coincide en que no es una donación, como lo dijo el dueño de la litografía al afirmar “yo no he donado ni un peso”, lo dicho no da cuenta de que sea “un crédito”, sino el de un trabajador que no ha cobrado. Para él, es estrictamente un trabajo de litografía que no le han pagado. Mientras el entonces gerente de campaña Saúl Garzón presenta la situación como una operación administrativa impecable y “austera”, el testimonio de Javier Pérez, de la empresa en Barranquilla que hizo el trabajo de campaña, revela el costo humano y empresarial de este modelo de financiación. El “crédito” que defiende el ingeniero químico es, en la práctica, el capital de trabajo de una microempresa barranquillera. La hoja de vida de Saúl Garzón, exgerente de campaña, revela un perfil técnico con más de dos décadas de experiencia en planeación, coordinación de proyectos y consultoría para entidades públicas, organizaciones sociales y firmas privadas. Es químico de formación, egresado de la Universidad Nacional de Colombia, donde culminó sus estudios en 1986 y cuenta con un bachillerato técnico en Química Industrial. En los últimos años ha tenido vínculos contractuales con el sector público. Lea aquí: Daniel Quintero no podrá recoger firmas: Registraduría confirma que inscripción en la consulta lo inhabilita Entre 2021 y 2022 trabajó como contratista en la Orquesta Filarmónica de Bogotá , en la Oficina Asesora de Planeación y Tecnología, participando en sistemas de evaluación de impacto de programas de formación musical en colegios públicos. De manera paralela, mantuvo relación con la firma Ariza Almanzar Consultores S.A.S. , donde fue Coordinador de Planeación en dos periodos distintos (2012–2014 y 2018–2019), liderando proyectos de intervención social y acompañamiento técnico en territorios como Puerto Asís y Aguachica. También trabajó como consultor para el Servicio Universitario Mundial de Canadá (WUSC) entre 2015 y 2017, en proyectos de desarrollo sostenible y fortalecimiento productivo en Casanare y Putumayo. Entérese: Nuevos líos y dudas sobre empresas “fantasma” y sin ingresos que donaron plata a Cepeda y Corcho Uno de los tramos más largos de su carrera se desarrolló en la Corporación Cincco , donde permaneció trece años como coordinador del área de planeación y evaluación, gestionando contratos con entidades como el Acueducto de Bogotá, la Secretaría Distrital del Hábitat y el Ministerio de Trabajo. Consultado por las menciones que aparecen en investigaciones periodísticas previas —como las del portal Cuestión Pública —, en las que su nombre figura vinculado a campañas de Iván Cepeda, Garzón explicó que se trataba de entidades sin ánimo de lucro con las que trabajó durante años. Reconoció haber figurado como gerente de Construcciones Velandia y Compañía, que es una de las empresas vinculadas a las redes de poder de Cepeda por Cuestión Pública. También figura socio fundador de una asociación mutual, pero insistió en que eran organizaciones de carácter social y que hoy no mantiene ningún vínculo activo con ellas. Sobre su situación actual, afirmó que trabaja exclusivamente como asesor independiente. “Prácticamente no estoy en ninguna”, dijo al precisar que no pertenece formalmente a ninguna empresa, fundación u organización. Y tampoco, dice, a la campaña de Cepeda en la actualidad. Entérese: Financiadores de Cepeda y Corcho que dieron $1.462 millones para consulta: una empresa en liquidación y un local sin ingresos