Reinventan el uso de las setas: de tóxicas a manjar gastronómico

Un estudio presentado en el CDT de Dénia busca poner en valor diferentes especies de setas sin tradición culinaria en el territorio. El proyecto, en el que participan expertos como Tono Belda y David, del restaurante San Francés de Alcoy, pretende dar a conocer los usos gastronómicos de variedades que habitualmente no se recolectan ni se cocinan en la zona. David, del restaurante San Francés, ha explicado que aplican técnicas de cocina como marinados, escabeches o la elaboración de mantequillas de trufa y carpaccios para dar valor a "esas especies que normalmente no se utilizan". El objetivo es transformar estos productos y mostrar su potencial en la alta cocina. Por su parte, Tono Belda ha detallado que el estudio también explica cómo tratar setas que pueden ser peligrosas. Según Belda, el proyecto demuestra cómo eliminar las toxinas de algunas variedades para poder consumirlas, llegando a "pasar de ser venenosas a excelentes manjares simplemente hidratándolas y congelándolas". Las posibilidades van más allá de los platos salados, ya que también se exploran aplicaciones en postres, como una  mermelada, o el uso de trufas del desierto en almíbar. Belda asegura que, aunque la gente está acostumbrada a preparaciones sencillas, con estas setas "se pueden hacer auténticas virguerías". El aprovechamiento de estos recursos locales podría ser un revulsivo económico. "Tenemos cosas en la sierra que, si se explotan con conocimiento, podrían dinamizar la economía local y marcar la diferencia con otras regiones", ha afirmado Belda. El proyecto busca crear una cadena de valor que beneficie al territorio. El estudio es extrapolable a otras comarcas como la Marina Alta, según ha señalado David, ya que las zonas de montaña de Alcoy y Dénia comparten características similares. El objetivo final es difundir el conocimiento para que más personas puedan "disfrutar de estas maravillas". Finalmente, Tono Belda ha destacado la importancia de la divulgación científica como una "obligación de las universidades" para que la sociedad reciba el fruto de la investigación. "Si no las conoces, no las aprecias, y si no las aprecias, no las puedes conservar", ha concluido.