La tragedia ferroviaria de Adamuz, el peor accidente de la historia de la alta velocidad en España, ha dejado un balance desolador. Las cifras oficiales elevan a 41 el número de fallecidos, después de que los equipos de rescate recuperasen de madrugada el cuerpo de la última víctima de un vagón volcado del tren de la compañía Iryo, que cubría la ruta Málaga-Madrid. Por tanto, se han recuperado 41 cuerpos, pero el Gobierno ha confirmado que hay tres cadáveres localizados en el interior del Alvia siniestrado, habrá que intervenir con maquinaria pesada para la extracción. En cuanto a los heridos, 83 personas han recibido ya el alta hospitalaria, mientras que otras 39 permanecen ingresadas, 13 de ellas en la UCI en hospitales de Málaga. Detrás de las cifras, emergen las historias personales. La familia de Jesús, un cardiólogo malagueño de 29 años que trabaja en el Hospital de La Paz de Madrid, lo busca sin descanso. Viajaba en el vagón número 8 de uno de los trenes siniestrados y su nombre no figura en las listas de heridos ni hospitalizados. La única pista es su teléfono móvil, que otra pasajera rescató y entregó a la Guardia Civil, que a su vez lo hizo llegar a la familia. Raquel también iba en ese tren, está embarazada y permanece en la UCI, donde ingresó en estado crítico por un traumatismo craneoencefálico. Por lo que cuenta su familia, el corazón de su bebé sigue latiendo. Ana, la hermana de Raquel, y que también viajaba en el tren, ha contado a COPE que el pronóstico de su hermana sigue siendo reservado y no ha habido evolución desde que ingresó el pasado domingo. En medio del dolor, ha querido agradecer el apoyo recibido por la sociedad. "Todo el mundo está poniendo su granito de arena, de verdad, nos sentimos totalmente conmovidos y agradecidos. Es una situación muy complicada, y hay muchas familias que lo están pasando muy mal", ha declarado. Esta familia está centrada en cualquier novedad relacionada con el estado de salud de Raquel y de su bebé. Pero también está pendiente de una mascota, un perro llamado Boro que viajaba con ellos y del que no se sabe nada. Este miércoles, Samuel León, un adiestrador malagueño, junto con voluntarios, partirán hacia la zona del accidente para tratar de localizarlo. Los acompañará un inspector de la Policía Nacional y piden toda la colaboración posible. Aquellos interesados en colaborar en esta búsqueda pueden contactar a través del siguiente perfil de Instagram: samuel.tribucanina. Mientras unas familias buscan, otras celebran la supervivencia. Es el caso de Emil Johnson, un ciudadano sueco afincado en Benalmádena que viajaba en el último vagón del tren Iryo que salió de Málaga. Ya ha recibido el alta del hospital Reina Sofía de Córdoba, aunque ha salido en silla de ruedas. Asegura encontrarse físicamente bien, pero admite seguir conmocionado: "Tengo algo de dolor en las costillas y en la parte baja de la espalda, no puedo mantenerme en pie. Pero me encuentro bien, creo que todavía estoy un poco en shock", ha confesado. Johnson recuerda cómo los bomberos "rompieron las ventanas para que pudiéramos salir" después de que su vagón quedara "del revés". El superviviente narra la confusión y el caos que se vivieron tras el impacto: "Vi gente a mi alrededor al principio cuando estábamos en el tren, y luego, cuando tuvimos el accidente, salimos [...] entonces, simplemente, pierdes a todos, y te quedas solo". En el accidente también resultó herida una joven de Ronda. Ella es legionaria, capitán enfermera destinada en la base de Almería, que se encuentra ingresada en la UCI en un hospital de Córdoba pero, por suerte, está fuera de peligro. La tragedia ha provocado la interrupción del tráfico ferroviario en alta velocidad entre Andalucía y Madrid, que se mantendrá como mínimo, hasta el lunes, 2 de febrero. Ante esta situación, Renfe ha activado un Plan Alternativo de Transporte que combina trayectos en tren y autobús. Se han establecido tres salidas diarias desde Málaga y otras tres desde Madrid, con un tiempo de viaje que se alarga hasta las casi cinco horas y media y un precio único de 40 euros por billete.