Dos días después del accidente de trenes de Adamuz, en la estación Málaga-María Zambrano son múltiples las señales que entonan una canción triste. Y, al mismo tiempo, remiten a la 'nueva normalidad' transitoria que, por desgracia, ha impuesto la tragedia ferroviaria. Es la estación de origen, aquella de la que salió hacia Madrid el tren Iryo que descarriló y empujó a su extremo más cruel la frase hecha de que 'es imposible ser feliz un domingo por la tarde'.