El Hospital Universitario de Canarias (HUC) ha alcanzado un negativo liderazgo a nivel nacional. Según la memoria anual de 2025 de la Asociación Defensor del Paciente, este centro hospitalario de Tenerife encabeza la lista de los diez hospitales con más reclamaciones en España debido a una gestión deficiente del flujo de pacientes en su servicio de urgencias. Este dato, calificado como "muy negativo" para el archipiélago, sitúa al hospital tinerfeño en el epicentro de una problemática que afecta a todo el sistema sanitario, pero que en este caso lo destaca por encima de complejos hospitalarios con áreas de influencia mucho mayores. La presidenta de la asociación, Carmen Flores, ha explicado que las quejas recibidas desde el HUC han sido una constante durante todo el año. Los pacientes reportan situaciones graves y continuadas que dibujan un panorama desolador en el servicio de urgencias. "Desgraciadamente, ha sido un año con muchas reclamaciones continuadas", lamenta Flores. Los testimonios que llegan a la asociación hablan de largas horas de espera, un trato vejatorio y una sensación de hacinamiento y desatención que resulta inaceptable para los ciudadanos. La presidenta de esta asociación ha compartido el sentir de una paciente que afirmaba: "vas a urgencias y parece que vas al tercer mundo". Esta percepción de abandono se extiende a la frustración del propio personal sanitario. "Los médicos están hartos, están hastiados", señala Carmen Flores, quien añade que tanto el personal médico como el de enfermería se ven forzados a "trabajar de prisa" y con una sobrecarga que repercute directamente en la calidad asistencial. Desde la asociación apuntan como problema fundamental a la falta de personal y a una posible falta de voluntad política para solucionar problemas que se han vuelto endémicos en Canarias, como las listas de espera. Flores recuerda las palabras de un periodista que definía a los ciudadanos como "clientes de la sanidad pública", subrayando que el servicio "no es un regalo", sino un derecho que se paga con impuestos. "Pagamos, ¿para qué? Para que haya esa cantidad de errores de diagnóstico cuando vas a urgencias", critica con dureza. Según destaca esta activista por los derechos de los pacientes, "esta cadena de errores de diagnóstico obliga a los pacientes a acudir repetidamente a urgencias. "Vas, vuelves, vuelves a ir, y al final, a la tercera o a la cuarta vez resulta que te hacen una prueba y tienes una patología seria", relata Flores. Es una situación que, insiste, no se corresponde con lo que los ciudadanos pagan y merecen. La responsabilidad, para la asociación, recae en quienes gestionan la sanidad. "Los que ponemos ahí para sentarse en el sillón cobran para proteger nuestra salud y nuestra vida", sentencia. Un aspecto que ha llamado poderosamente la atención es que el Hospital Universitario de Canarias haya acumulado más reclamaciones que hospitales que cubren un sector poblacional mucho mayor, como La Paz en Madrid o el Vall d'Hebron en Barcelona. Carmen Flores ofrece una posible explicación a este fenómeno: "Quizá porque los canarios están muy hartos y este año han reclamado más este tipo de asistencia". Aclara que la diferencia puede ser de apenas "dos o tres denuncias más", pero que el dato es igualmente significativo. Pese al foco sobre el HUC, Flores insiste en que la situación grave está en todas las comunidades autónomas, sin excepción. "No se salva ni una", afirma con rotundidad, independientemente del partido político que gobierne. Para la presidenta del Defensor del Paciente, existe una especie de patrón común en la gestión sanitaria a nivel nacional. "Todos tienen los mismos defectos, todos tienen esa manera teledirigida de acabar con nuestra sanidad pública", denuncia, mostrando su perplejidad ante una tendencia que parece generalizada. La memoria de la asociación también arroja una cifra alarmante a nivel nacional: una media de 41 casos diarios por presunta negligencia médico-sanitaria, la más alta de la última década. Flores matiza que este número solo recoge los casos que les llegan por escrito, por lo que la cifra real podría ser mucho mayor. A pesar de su magnitud, la presidenta considera que no se le da la visibilidad que merece, en contraste con otras problemáticas sociales. Flores establece una contundente comparación: se publican las cifras de fallecidos por la no aplicación de la ley de dependencia, por la violencia de género o en accidentes de tráfico. "¿Pero por qué no se habla de negligencias? ¿Por qué no se habla de errores de gestión donde las personas mueren?", cuestiona. La asociación ha contabilizado más de 900 muertes en España durante el último año por estas causas, y sospechan que son muchas más. Por ello, concluye con una petición directa a las administraciones: "Oiga, hagan un cómputo, hagan un estudio de por qué está pasando esto y por qué estas víctimas no tienen cara y ojos para las administraciones". Finalmente, la asociación ofrece una guía clara para quienes decidan reclamar. Se desaconseja el uso de los canales online, ya que a menudo "no sirven para nada" y no reciben respuesta. La recomendación es hacerlo siempre por escrito, guardando una copia para la asociación. En dicho escrito, es crucial añadir una cláusula que responsabilice al hospital de las posibles consecuencias derivadas de la deficiente asistencia. Ante una patología grave no detectada a tiempo por una mala praxis en urgencias, la denuncia no debe ir dirigida contra los profesionales, sino contra la gestión, que es la que finalmente pone en riesgo la salud y la vida de los pacientes.