La Asociación Cristiana de Nigeria (CAN) ha denunciado el secuestro de más de 170 fieles en el estado de Kaduna, en el norte del país. El suceso habría ocurrido durante el culto del domingo en las iglesias Cherubim y Seraphim, en la localidad de Kurmin Wali, cuando los atacantes invadieron los templos y forzaron a los asistentes a marchar hacia el monte. El sacerdote Joseph John Hayab, presidente de la CAN en la región, ha detallado que, aunque nueve personas lograron escapar, "163 personas restantes siguen con los secuestradores". Ha descrito la situación como "muy dura y triste" y ha reconocido los "esfuerzos" de las fuerzas de seguridad tras ser alertadas. Sin embargo, el comisionado de Policía del estado de Kaduna, Alhaji Muhamad Rabiu, ha negado los hechos, calificando la denuncia de "falsa". "La historia es pura falsedad. Cualquiera que afirme que hubo secuestros debería dar nombres y detalles", ha declarado a los periodistas. En la misma línea, el presidente del consistorio de Kajuru, Dauda Madaki, ha afirmado que las fuerzas del orden se trasladaron al lugar y que no encontraron "rastro alguno del incidente". Este suceso se enmarca en un contexto de frecuentes ataques contra comunidades cristianas en Nigeria, a menudo atribuidos a grupos islamistas. Un episodio anterior fue el secuestro de 230 personas de una escuela católica, que fueron liberadas un mes después. A pesar de ello, la mayoría de las víctimas de los grupos armados en el país son musulmanas, ya que los principales ataques de Boko Haram y Estado Islámico en África Occidental (ISWA) se concentran en el noreste, de mayoría musulmana. Además, en otras zonas del país ha aumentado la actividad de bandas criminales que utilizan el secuestro para financiarse.