La Guardia Civil ha concluido la inspección ocular de los coches 7 y 8 del tren Iryo que descarriló el domingo en Adamuz (Córdoba) y causó el posterior descarrilamiento de la cabecera del tren Alvia y ahora se centrará en el examen de los seis primeros vagones. Fuentes de la investigación han indicado a EFE que tras la inspección, estos dos coches ya podrían ser retirados de la vía.