La cuesta de enero emocional, a examen: un psicólogo desvela las claves para superarla

El comienzo del año trae consigo la conocida como la cuesta de enero, que no solo es económica, sino también emocional y silenciosa. En el programa 'Mediodía COPE en Teruel', el psicólogo Javier Ibáñez ha analizado por qué este mes se percibe como especialmente duro a nivel anímico, ofreciendo claves para gestionar la vuelta a la rutina y la presión social por empezar el año con fuerza. Según Ibáñez, enero es un mes que implica ciertos cambios tras la alteración de las rutinas en Navidad. A esto se suman factores como las dificultades económicas por el gasto navideño, la falta de horas de sol y, sobre todo, la presión social por iniciar nuevos retos. El psicólogo advierte que esta exigencia puede generar malestar en muchas personas. El experto ha señalado que la sociedad actual nos somete a una doble exigencia. Por un lado, una "especie de tiranía de la felicidad", y por otro, una "tiranía de la producción", en la que parece que siempre hay que estar consiguiendo cosas nuevas. Por ello, reivindica la importancia de la amabilidad con uno mismo y recalca que "a veces es suficiente seguir haciendo lo que ya vengo haciendo, que ya quizás me está costando mucho esfuerzo". Durante la entrevista, el psicólogo ha querido desmentir el mito del 'Blue Monday', el supuesto día más triste del año. Ibáñez ha explicado que el término se acuñó en 2005 a raíz de una campaña publicitaria de una agencia de viajes. "Es un mito que lo que tiene detrás es fines económicos y no hay base científica para poder decir que el tercer lunes de enero es el día más triste del año", ha afirmado de manera contundente. El especialista considera que esta idea es una "afirmación muy aventurada" y una excusa para que las marcas vendan productos asociados a una falsa felicidad. En su opinión, cada persona vive su día más triste en momentos diferentes, y este concepto solo responde a intereses económicos dentro de la mencionada "tiranía de la felicidad". Otro de los temas centrales han sido los propósitos de Año Nuevo. El psicólogo advierte que, si se viven como una exigencia y no como una motivación real, el impacto puede ser la frustración, sobre todo "si los objetivos no son realistas, si no van acompañados de un plan de acción y si vienen dados por un mandato social". El hecho de no conseguir esas metas insostenibles a las pocas semanas puede generar más malestar. Ibáñez ha criticado que a menudo "ponemos demasiado el foco en el objetivo y no tanto en el proceso". Pone como ejemplo fijar una meta de peso concreta creyendo que solucionará problemas de fondo, cuando en realidad el objetivo debería redefinirse de forma más saludable y estar conectado con los valores personales de cada uno. El proceso, según el experto, es lo que construye el camino y permite conseguir pasos reconfortantes. Finalmente, Javier Ibáñez ha hecho un llamamiento a normalizar el malestar y a tratarse con más paciencia, ya que las cosas no siempre salen como a uno le gustaría. Su consejo final es "buscar un equilibrio entre esa amabilidad hacia uno mismo y también cierta acción hacia lo que es importante para nosotros", entendiendo que avanzar también es, simplemente, seguir adelante.