Acaba de finalizar su cuarto Rally Dakar, recién llegado de Arabia Saudí, Lorenzo Fluxá admite en DEPORTES COPE BALEARES tener un sabor agridulce. Por un lado satisfecho por haber podido terminar esta desafío que supone un Raid de más de 7.000 kilómetros, por otro cierta decepción por no haber podido pelear la victoria en la categoría de clásicos. Fluxá cree que el Rally es como una prueba de vida, en la que la lucha es contra uno mismo y que hay que superarse en cada etapa. La mecánica les jugó una mala pasada cuando se veía cerca de la cabeza, por lo que tuvo mucha frustración según confiesa en COPE. "Íbamos de manera competitiva, rompimos el turbo, con la succión tragamos arena en el motor con consecuencia de rotura de motor. Nos quitó de cualquier opción de competir. Hemos ido arreglando problemas durante la marcha, hemos penalizado. Luego ha sido un Rally muy exigente, he pinchado más en este que en los tres primeros. Es un terreno complicado con rocas, cómo lo afrontas. Tomamos unas posturas medias y hemos pinchado. Casi no hemos tenido neumáticos ya". Describe sus sensaciones: "al final acabar es una victoria, esta vez es que vimos que podíamos estar más adelante y te queda eso. Esta medalla es una gran victoria, es la cuarta que consigo. Cuatro Dakars, acabar los cuatro tiene un mérito. Esta medalla es especialmente significativa, porque este Dakar ha sido de los más difíciles por averías que hemos tenido". Fluxá explica por qué ese esfuerzo económico y logístico por embarcarse en una aventura de este tipo: "me llena mucho acudir al Dakar. Estás en medio de ningún sitio y hay que ir superando obstáculos, me hace superarme como persona. Yo creo que me hace más fuerte para los problemas de la vida, los relativiza". Además, reivindica su colaboración con Proyecto Hombre, "pasamos un día con ellos, te pone los pies en la tierra, ver que se te puede ir todo al traste en la vida, en el Dakar igual. Estamos muy contentos de esta colaboración. Hay que saber afrontar estas situaciones". El piloto cuenta en la entrevista que puedes escuchar en esta página la anécdota con el campeón del Dakar, Nasser Al-Attiyah, al que dejó una moto eléctrica y que dio un susto a su equipo. Y se muestra orgulloso de sus cuatro hijos pilotos, metidos en el mundo del motor: Lorenzo, Lucas, Luna y Lisabel, de quien dice que "volverá a correr conmigo y yo espero que sea en un Dakar".