El mensaje llega con frecuencia de parte de la misma persona casi a diario. A veces es por la mañana, como un clásico “buenos días”, pero otras aparece a la hora de comer o en mitad de la jornada. El contenido es siempre el mismo, amable, optimista, con buenos deseos «putiwonderful» y una imagen agradable. … Continuar leyendo "La positividad automática empieza a cansar (y no es culpa mía)"