La otra cara del invierno: el frío provoca 125 muertes en la Comunidad Valenciana

El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) ha estimado que, desde el pasado 20 de noviembre, se han producido 125 muertes atribuibles al exceso de frío en la Comunidad Valenciana. A pesar de la elevada cifra, este dato supone un 7,2% menos que en el mismo periodo del año anterior, cuando se registraron 134 fallecimientos. La mayor parte de estas muertes se han concentrado en enero, con un total de 84, mientras que en diciembre fueron 24 y las 17 restantes ocurrieron en noviembre. Para entender cómo las bajas temperaturas pueden ser letales, el programa Herrera en COPE Valencia ha contado con Paco Tomás, director del departamento de anatomía y fisiología de la Universidad Católica de Valencia. El experto explica que los seres humanos somos animales homeotérmicos, lo que significa que necesitamos "mantener una temperatura constante" de entre 36 y 37 grados. Cuando la temperatura exterior baja, el cuerpo activa mecanismos de defensa, pero "cuando esto falla, se produce lo que llamamos hipotermia", un estado que comienza cuando el cuerpo baja de los 35 grados. Contrariamente a la creencia popular, el peligro no es solo tiritar. Tal como señala Tomás, a medida que la hipotermia avanza, las sensaciones típicas del frío pueden desvanecerse. En su lugar, "aumentan las de somnolencia y las de la pérdida de la percepción de nivel de conciencia", lo que agrava el riesgo al dificultar que la persona reaccione. El perfil más vulnerable es el de las personas mayores. Según el especialista, esto se debe a tres factores principales. En primer lugar, con la edad se produce una "disminución de la capacidad de termorregulación". Además, las enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la diabetes o el Alzheimer dificultan el mantenimiento de la temperatura corporal. Por último, ciertos medicamentos como "sedantes, antidepresivos o vasodilatadores" pueden interferir en la percepción térmica. Un dato revelador que aporta Paco Tomás es que muchas de las hipotermias severas (por debajo de 28 grados) no ocurren en el exterior, como podría pensarse. Sorprendentemente, "muchas ocurren en el interior de los hogares", a menudo debido a fallos en la calefacción o a problemas de movilidad que impiden a la persona mayor buscar ayuda. A este riesgo se suman otros peligros indirectos, como la intoxicación por monóxido de carbono debido a la mala combustión de estufas. La recomendación fundamental del experto es clara: "abrigarse" y no exponerse a temperaturas extremas. Para las personas mayores, Tomás subraya la importancia de revisar la medicación que pueda afectar a la percepción del frío. También es crucial tener en cuenta su estado de salud y "tener bien controlados cuáles van a ser los niveles de protección de calefacción" en el hogar para evitar los peligros derivados de las bajas temperaturas.