El diagnóstico a tiempo que salvó la vida de Eduardo 'Rocky' Hernández

Eduardo RockyHernández estaba en ruta a una nueva oportunidad de título del mundo. Tenía combate programado ante Gerson Escobar y como casi todos en este deporte estaba dispuesto a subirse al ring a cualquier costo. El problema es que ese costo no era menor: un desprendimiento de retina detectado a tiempo gracias a los exámenes médicos de rigor.“El boxeador está dispuesto a todo con tal de subirse al ring y ganarse la vida, aun cuando su salud esté en riesgo.” dijo tajante Mauricio Sulaimán, presidente del CMB. Aquí está la clave de la historia. No fue intuición, no fue corazonada, no fue miedo. Fue ciencia. Fue medicina. Fueron estudios bien hechos los que prendieron la alarma antes de que sonara la campana.¿Qué es desprendimiento de retina?La retina es una capa extremadamente delgada y sensible que recubre el interior del ojo. Es la encargada de captar la luz y convertirla en señales que el cerebro interpreta como imágenes. Cuando se desprende, deja de recibir oxígeno y nutrientes. El resultado es tan simple como brutal: pérdida de visión progresiva que puede volverse irreversible.¿Qué lo causa en un boxeador?Golpes. Sacudidas constantes. Impactos repetidos en la cabeza. Movimientos violentos del globo ocular. En el boxeo, el desprendimiento de retina no es una rareza: es un riesgo latente. A veces aparece sin dolor, sin aviso, sin síntomas claros. Justo por eso los estudios médicos no son un trámite: son un salvavidas.¿Qué hubiera pasado si peleaba así?El escenario es escalofriante y no admite romanticismos. Un golpe más podía provocar la pérdida total de la visión en ese ojo. Un impacto fuerte podía agravar el desprendimiento, generar hemorragias internas, daños neurológicos o una ceguera permanente. En términos simples: subirse al ring en esas condiciones no era valentía, era una ruleta rusa.Y aun así, Hernández quería pelear. Porque el boxeador pelea para vivir. Porque el sustento no espera. Porque el sistema muchas veces empuja a ignorar el cuerpo cuando el cuerpo grita.Ahí intervino la Comisión de Boxeo de la Ciudad de México, que actuó con responsabilidad y evitó lo que pudo haber sido una desgracia. Mauricio Sulaimán lo dijo con claridad:“Esto es una llamada de atención para todo el boxeo: no sólo debemos cuidar al peleador cuando puede pelear, sino también cuando no puede hacerlo.”Este caso debe ser un precedente no sólo para el boxeo, sino para el deporte en general.“Cuando el deportista no puede entrar en acción, muchas veces se olvida al ser humano que está detrás”.El Consejo Mundial de Boxeo respaldó la decisión y activó el Fondo José Sulaimán, creado precisamente para estos momentos incómodos, cuando no hay pelea pero sí hay urgencia.“No lo vamos a abandonar; existe el Fondo José Sulaimán precisamente para apoyar al boxeador cuando más lo necesita, incluso fuera del ring”, declaró Sulaimán este en el martes de café a pregunta expresa de Grupo Multimedios.Hernández no será abandonado. Se le apoyará, se le orientará hacia una vida fuera del ring y, si la medicina lo permite, se evaluará un eventual regreso. Pero no a ciegas. Nunca más a ciegas.Ganó el estudio médico. Ganó la prevención. Ganó el sentido común.Y eso, en un deporte acostumbrado a llegar siempre al límite, no es poca cosa.​SLJ