¡Panenkas a mí!

En lo tocante a estatura, rondo más o menos la media española, lo cual, habrá que convenir, no supone precisamente una garantía a la hora de defender la portería en los córners. En cuanto a flexibilidad, ya de joven no fui capaz nunca de tocarme las puntas de los pies sin doblar las rodillas, conque imagínense ahora, con los años que han pasado. Así las cosas, lo único que le impediría a la defensa rival ponerse a colgar balones en el área sin parar es el hecho de que los disparados a ras de suelo tendrían las mismas posibilidades de acabar en el fondo de la red. Los reflejos, la potencia de salto, el sentido de anticipación y la agilidad son asimismo, me temo, virtudes que no poseo ni he poseído nunca. Quiero decir con esto que, vale, lo reconozco, de fichar por el Madrid como portero deberían asumir que tengo unas limitaciones como nunca se les han conocido a Courtois, Casillas o incluso a Keylor Navas, pero de una cosa pueden estar seguros (se lo digo también a Luis de la Fuente, por si acaso): todavía no ha nacido el fulano que me meta a mí un penalti a lo Panenka.