Insultos insufribles

Fue Quevedo tal vez el mejor insultador de nuestra historia patria, aunque esta es pródiga en quienes tenían cráneo privilegiado y lengua afilada, como Valle Inclán. Desde que hay registros se ha insultado sin miramientos en este corral nublado en que lleva un tiempo, enero y febrero de 2026, convertida España. Menos mal que luego sale el sol y ¡qué belleza de hierba, regatos y cielo! Se insulta desde cualquier grada, cualquier tribuna, cualquier escritorio, cualquier estudio, cualquier plató. Insultan todos y todos lo hacen mal y en esta España polarizada de eterna tradición insultadora, el pan de cada día en unos y otros es deshumanizar al de enfrente, al que piensa distinto, todo vale, con saña, con odio, sin ingenio alguno porque lo que en el rival parece horrendo es estupendo si lo profiere el amiguete.