El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dado este viernes una sacudida monumental no solo a la política económica de Donald Trump, sino a toda su agenda. El republicano había hecho de los aranceles un elemento básico para incrementar ingresos y para incentivar la inversión en EEUU pero, también, para actuar como palanca y herramienta de presión en negociaciones bilaterales de cuestiones geopolíticas.