Alborotos

Más ruido que nueces. En el Congreso y en el teatro Galileo Galilei. Todo se mueve a este lado de la M-30. Los hunos -con la h de Unamuno- golpeaban y vociferaban por la permisividad de Marlaska con el depravado jefe policial, exigiéndole su dimisión. Los otros imaginaban un desiderátum inalcanzable para esa izquierda narcisista y arrumbada ante la llegada del apocalipsis. Un alboroto sin límite con caladeros bien diversos. Solo les une la sensación de aportar carne fresca para los memes, las tertulias y los egos, que los hay. Su efectividad real, más que discutible. Incluso, rayando la inanición.