El jefe de la delegación rusa en las conversaciones de Ginebra, que tuvieron una nueva ronda esta semana, es uno de los impulsores del revisionismo histórico en Rusia y hombre de la máxima confianza de Putin. Cuando el año pasado Volodímir Zelenski se enteró de que Vladimir Putin enviaría a un exministro de Cultura, presidente de la Unión de Escritores, como principal negociador a las primeras conversaciones entre Rusia y Ucrania en tres años, sintió que le estaba tomando el pelo. Vladimir Medinski aparecía como un personaje de tercera categoría, un amante de la historia repudiado por los estudiosos ru... Continuar leyendo...