La primera semana de la huelga indefinida que los médicos han convocado para los próximos meses (una semana al mes) contra el anteproyecto de Estatuto Marco de Mónica García se ha saldado con decenas de miles de citas canceladas y miles de cirugías aplazadas en todo el país. Los sindicatos convocantes del paro son conscientes de los inconvenientes que sus movilizaciones provocan en los pacientes, pero sostienen que el fin de las mismas es defender la sanidad pública. El secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Víctor Pedrera, asegura a ABC que su voluntad pasa por seguir negociando con el Ministerio de Sanidad, aunque si eso no ocurre, llegarán hasta el final con sus reivindicaciones. —¿Qué balance hacen de esta primera semana de huelga indefinida? —Hacemos un balance muy positivo a pesar de los servicios mínimos abusivos que han impuesto la mayoría de comunidades autónomas, con mínimos de un 75% en las unidades no esenciales y del 100% en los servicios esenciales. Por lo tanto, en esos servicios no se ha podido poner de huelga nadie, pero de los compañeros que se han podido poner de huelga, más del 90% la han secundado. Y la prueba está en el número de intervenciones y de consultas que se han tenido que suspender. Y además de secundar el paro, los compañeros han hecho plantes en las puertas de los centros y en algunas ciudades se han manifestado y el seguimiento ha sido siendo abrumador. O sea, el colectivo médico de forma unánime rechaza el borrador de Estatuto Marco que pretende sacar adelante la ministra Mónica García y entendemos que esto debería hacerle pensar. —Pero los datos que dan las comunidades autónomas rebajan mucho ese seguimiento. —Claro, porque no están contabilizando los servicios mínimos. Si tú tienes un 75% de servicios mínimos, como mucho, puedes tener un 25 por ciento de huelga. Hay que contabilizarlo sobre el trabajador que puede hacer huelga y la hace o no. Y del 25% de trabajadores que han podido hacer la huelga, el 90% la han secundado. Y eso a efectos plantilla, ¿cuánto es? Pues un 17, un 18 por ciento. Hacen un trampantojo que no tiene ninguna credibilidad. Yo creo que ha quedado claro que el colectivo médico está movilizado y motivado con la protesta que estamos emprendiendo contra el Estatuto Marco. —Es la primera vez que convocan la huelga de forma conjunta todos los sindicatos médicos del país. ¿Lo han notado en el seguimiento? —Sí, ha habido más seguimiento por eso. —¿Era necesaria esa unión? —Era necesaria porque el envite que nos enfrentamos es muy serio y preocupante. Un ministerio que ha pretendido sacar un Estatuto Marco negociado con sindicatos de clase, con sus sindicatos afines, CCCO, UGT y CSIF y que pretendan negociar las condiciones laborales de los médicos sin tener representatividad apenas en el colectivo médico nos parece que es un auténtico insulto. Nuestra principal reivindicación es negociar directamente con la administración nuestras condiciones laborales, no que las negocien otros sindicatos a los que el colectivo médico no les cae especialmente simpático. Y luego está el tema de la clasificación profesional. Una ministra que ha intentado mezclar médicos con categorías profesionales con menor grado de de formación. El médico es el que tiene la formación más alta y es el último eslabón en la asunción de responsabilidades. O sea, en la toma de decisiones la última palabra la tiene el médico y por lo tanto eso tiene que estar conocido y diferenciado de otras profesiones, como puede ser, por ejemplo, un profesional de enfermería que no asume el nivel de responsabilidad que asume el médico. Y el ministerio e incluso la ministra ha dicho falsedades en el tema de las guardias. Las guardias siempre han sido de 17 horas, que ahora proponga que la mañana de la guardia no se trabaje, cosa que para el que hace la guardia es un pequeño alivio, para el colectivo y para el servicio es un despropósito, porque toda esa actividad que deja de hacer quien está haciendo guardia, ¿quién la asume? La asume el resto de plantilla. —Pero la ministra ha dicho en las últimas semanas que la mayoría de las reivindicaciones de los médicos ya están recogidas en su propuesta de Estatuto Marco e incluso que ustedes lo han reconocido. ¿No es así? —No, miente. Si no, no estaríamos en la situación prebélica en la que estamos. Ha hecho un maquillaje de las guardias. Y mientras el Ministerio de Trabajo habla de jornadas de 35 horas, Sanidad en su propuesta baja nuestras jornadas de 48 a 45 horas semanales en el cómputo cuatrimestral. Eso quiere decir que puede haber semanas de 70, 80, 90 y 100 horas. Y de hecho las hay y es muy habitual y lo estamos viendo fundamentalmente en la parte que le toca gestionar directamente al ministerio, en Ceuta y Melilla. Luego nos ha dejado una coletilla que se llama necesidades del servicio, por la que se puede obligar a hacer más horas de guardia de las que están estipuladas en ese Estatuto. Además, insistimos mucho en que son horas extra porque se hacen fuera de la jornada ordinaria. Y en el régimen laboral español las horas extraordinarias son voluntarias y tienen un tope de 80 horas al año. Pero en los médicos son 800 al año y además se retribuyen por debajo de la hora ordinaria. Un médico que está operando a las 3 de la madrugada cobra esa hora de media en torno a los 24 euros en bruto. Y además esas horas es como si no se hubiera trabajado porque no computan como tiempo trabajado para la jubilación. Un médico que hace guardias a lo largo de su vida ha hecho 5 años más en horas de trabajo que cualquier otro trabajador y eso no le vale, no le computa para nada. En definitiva, hay una serie de agravios comparativos que nos han hecho decir que hasta aquí hemos llegado. —Una de sus principales reivindicaciones es un estatuto propio que negocien ustedes mismos, pero la ministra lo descarta. —Pues esperemos que la ministra deje pronto ese ministerio y entre una persona que tenga visos de futuro y entienda que el problema de los médicos es que queremos ser nosotros los que interlocutemos directamente con la administración y no nos pongan por medio a sindicatos que no nos representan y además, insisto, a los que no les caemos bien, porque lo que han firmado a los médicos no nos beneficia en absoluto. —¿Van a continuar con las huelgas previstas, una semana al mes hasta junio? —Si no hay un cambio de actitud por parte del ministerio, sí. Nosotros queremos negociar y alcanzar acuerdos, no queremos estar en la continua bronca porque ni nos beneficia como colectivo ni es nuestra esencia. Nosotros queremos un acuerdo y si el ministerio entra en razón y se vuelve a sentar con nosotros, pues nos volveremos a sentar. Si no, teniendo en cuenta que cada movilización es más potente que la anterior, eso a nosotros nos da fuerzas para decir que aguantaremos lo que haga falta. —¿Sienten que cuentan con el respaldo de los pacientes? —Sí, sí. De hecho, portavoces de asociaciones de pacientes se han manifestado de forma clara y sin ningún tipo de ambigüedad a favor de nuestras reivindicaciones, porque entienden que para que la sanidad funcione, los médicos tienen que estar bien tratados, no de forma privilegiada, como han dicho por ahí, sino tratados como mínimo igual que el resto de trabajadores de la sanidad y por supuesto respetados por la administración. E insisto, con el derecho de poder ser nosotros los que negociemos nuestras condiciones laborales como hacen la mayoría de las profesiones en sus convenios laborales. —Pero para nadie es agradable que le cancelen una cita o le pospongan una operación... ¿Temen que se pueda volver en su contra? —El agotamiento de cualquier reivindicación cuando se alarga en el tiempo es inevitable. Y nosotros ya hemos explicado por activa y por pasiva que el objeto de la huelga no es que se quede una persona sin cita un día. De hecho, los servicios mínimos están cumpliéndose a rajatabla. Nuestro objetivo no es que el paciente sufra el malhacer de los políticos que están gestionando la sanidad pública, pero alguna molestia habrá. Pero insisto, el objetivo, y los pacientes creo que lo entienden, es que para que nuestra sanidad pública perviva tiene que tener un contingente de médicos dispuestos a seguir ejerciendo.