El pedófilo Jeffrey Epstein murió en la celda de máxima seguridad más vigilada de Nueva York el 10 de agosto de 2019, cuando su cuerpo fue encontrado colgado de su cama. Sin embargo, seis años después de su extraño adiós, sus tentáculos depravados continúan moviéndose hasta alcanzar, gracias a sus infaustamente afamados papeles, a la mismísima realeza europea. Y no solo ha sido la detención del expríncipe Andrés , sino que en estos tiempos han ido desplegándose otros casos más que han implicado a figuras como Sofía de Suecia , Mette-Marit de Noruega, Federico X de Dinamarca o Lorenzo de Bélgica. Jaque a la realeza europea. La reciente revelación de tres millones de archivos de Jeffrey Epstein -la mitad de lo que falta por desclasificar- ha desatado una impensable campaña de desprestigio que ha impactado de lleno en diversas Casas Reales que achican agua como pueden. Y el temor es imaginar qué será lo siguiente. Es decir, qué más nombres aparecerán mencionados. Algunos miembros de la realeza se han visto obligados a admitir que, efectivamente, tuvieron relaciones con el pedófilo mientras otros lo niegan rotundamente. «Porque incluso un nombre mencionado por error en esos documentos es suficiente para arruinar la reputación de alguien», advertía la revista italiana 'Chi'. Cuanto todos pensaban que el expríncipe Andrés iba a ser una excepción, otros nombres de royals han ido desfilando por los papeles de la vergüenza. Desde los bosques de Windsor hasta los fiordos noruegos. El antiguamente conocido como Príncipe Andrés ahora es llamado simplemente como Andrew Mountbatten-Windsor. Un plebeyo. Expulsado de la Logia Real, también ha sido desposeído de títulos y de su mansión de Windsor. Carlos de Inglaterra se lo ha quitado finalmente de encima para cumplir un sueño largamente abrazado. Sin embargo, no parece que la cosa se vaya a quedar ahí. Su nombre continúa apareciendo repetidamente en los papeles de Epstein y el primer ministro británico, Sir Keir Starmer, ya se ha apresurado a anunciar: «Las víctimas de Epstein son la prioridad y Andrew debe responder ante las autoridades estadounidenses». Mientras esa eventual respuesta llega (o no), la semana ha vivido un momento extremo del 'caso Epstein' con la detención del hermano del rey no por sus actos de cama, sino por supuesta mala conducta en un cargo público y posible revelación de secretos institucionales. Nadie sabe qué será lo siguiente en relación al expríncipe Andrés. Porque lo peor siempre parece estar por llegar cuando se habla de su figura. La exmujer de Andrés, Sarah Ferguson, también ha quedado completamente deshonrada por su estrecho y cariñoso vínculo con Esptein. Ahora mismo, permanece en paradero desconocido tras conocerse un viaje a Dubái en busca de dinero y algo de futuro. Su porvenir es a estas alturas absolutamente incierto. Los últimos archivos también han incluido correspondencia electrónica entre Epstein y Sarah Ferguson después de que Epstein fuera condenado por delitos sexuales en 2008. Un correo electrónico de 2009 revelaba que Epstein probablemente pagó los vuelos de «la duquesa y las niñas de Heathrow a Miami», una aparente referencia a un viaje de la exduquesa y sus hijas, las princesas Eugenia y Beatriz. En 2010, en otro intercambio de correos electrónicos, Sarah Ferguson lo calificó de «leyenda», y añadió: «Realmente no tengo palabras para describir mi amor, gratitud por tu generosidad y amabilidad. Estoy a tu servicio. Cásate ya conmigo». La Princesa Mette-Marit de Noruega vive sus horas más difíciles. Cuando parecía que nada podría superar el hecho de ver a un hijo procesado por más de 30 delitos -incluido el de presunta violación-, en medio del proceso apareció Epstein para añadir más vergüenza. Los papeles descubrieron que la futura reina intercambió decenas de correos electrónicos con el pedófilo, a pesar de saber que por entonces ya sabía que el magnate había sido encarcelado por solicitar la prostitución de una menor. El nombre de Mette-Marit, la esposa de Haakon de Noruega, aparece mencionado al menos mil veces en los nuevos documentos desclasificados. No le quedó más remedio que admitir que mantuvo contacto con Epstein hasta 2013 y que incluso se alojó en su hedonista villa de Palm Beach. «Asumo la responsabilidad de no haber investigado el pasado de Epstein y de no haber comprendido con la suficiente rapidez qué clase de persona era. Lo siento profundamente», declaró tras salir a la luz un nuevo escándalo. Lo último ha sido de lo más revelador y mucho más que embarazoso. Ocurrió en el año 2013, cuando los actuales reyes de los Países Bajos, Guillermo y Máxima, estaban a punto de convertirse en los primeros monarcas europeos de su generación y convocaron a una reunión histórica a todos los herederos. Incluidos los entonces príncipes Felipe y Letizia. El príncipe noruego Haakon acudió solo a aquel encuentro y la explicación oficial fue que Mette-Marit se encontraba enferma. Pero el medio medio RTL ha avanzado esta semana que su salud no solo era perfecta, sino que su ausencia se debía a que estaba en Nueva York visitando a alguien muy especial: efectivamente, a Jeffrey Epstein. En diciembre pasado, la Casa Real sueca confesó que la Princesa Sofía, esposa del Príncipe Carlos Felipe, también mantuvo varios encuentros con Jeffrey Epstein antes de su ingreso en la familia real. El periódico 'Dagens Nyheter' publicó los textos de la correspondencia electrónica, de 2005, entre el pedófilo y Barbro Ehnbom, amiga íntima de la entonces joven Sofia Hellqvist. Ella era aspirante a actriz en Nueva York y fue presentada a Epstein con la propuesta de encontrarse con él en el Caribe. La corte sueca negó rotundamente que la princesa hubiera volado a verlo y aseguró que todo contacto cesó mucho antes de la condena de Epstein y de la boda real de 2015. Que no hubo una relación real, básicamente. Pero, qué paradójico, el tribunal prohibió casi inmediatamente a la Princesa Sofía participar en la vida pública de la familia Bernadotte. Su ausencia en la gala de los Premios Nobel fue muy comentada. Por si faltara algo, el Rey Federico X de Dinamarca también se ha visto envuelto en el escándalo, aunque su reacción sí ha sido fulminante en este caso, pues decidido tomar medidas legales tras negar rotundamente haber conocido a Jeffrey Epstein. El nombre del monarca se menciona dos veces en los nuevos archivos: cuando era príncipe, se reunió con un empresario vinculado al pedófilo en Dinamarca y posteriormente asistió a una cena privada. Sin embargo, también es cierto que Epstein no estuvo presente en aquella cena a la que el esposo de Mary Donaldson siempre lamentará haber asistido. La Casa Real danesa negó inmediatamente cualquier contacto entre el actual monarca y el pedófilo, pero el asunto no ha quedad totalmente disipado. La prensa danesa conoce los precedentes del titular de la Corona y exige transparencia mientras recuerda su agitada vida sentimental. El último nombre de la realeza en salir en los últimos papeles de Epstein ha sido Lorenzo de Bélgica, el hermano menor del Rey Felipe, quien ha confesado que coincidió en dos ocasiones con Jeffrey Epstein, pero que «nunca en actos públicos o colectivos» donde el pedófilo estadounidense estuviera presente, sino «a solas». No convenció a muchos y Lorenzo se vio obligado a difundir un segundo comunicado para decir: «Jamás, ni directa ni indirectamente, he asistido a un evento en el que Jeffrey Epstein, el difunto hombre de negocios estadounidense y delincuente sexual y su entorno, estuvieran presentes. (...) He coincidido con Epstein dos veces a solas, a petición suya, la primera a principios de los años 90 y una segunda a inicios de los años 2000», señaló en el comunicado. Y finalizó: «Deseo poner un punto final definitivo a los rumores que rodean el caso Epstein». ¿Lo conseguirá? En estos momentos, la realidad es que ningún nombre de los que aparecen en los papeles -royals incluidos- parece en condiciones de asegurarlo.