El telón se ha vuelto a levantar tras el golpe histórico que sufrió el sector cultural durante la pandemia, cuando las artes escénicas llegaron a perder más de la mitad de sus espectadores. Ahora el teatro experimenta una recuperación progresiva y un repunte claro de asistencia según explica Marta Monfort, presidenta de Redescena y responsable de la Red Municipal de Teatros de Vitoria, en el espacio de Cope Euskadi "La buena noticia de la semana. Euskadi en positivo, Gobierno Vasco. Astebete gehiago, albiste onak, aurrera eginarazten digutenak. Euskadi positiboan, Eusko Jaularitza". Los últimos datos de 2024 apuntan a una tendencia al alza, con más funciones, más público y mayor recaudación, y el Anuario de Estadísticas Culturales señala un aumento del consumo cultural impulsado especialmente por los jóvenes. De hecho en 2025 se programaron 22.425 actividades culturales en Euskadi, un 8,5% más que en el año anterior y un 20% más que en 2023. Para analizar esta tendencia la presidenta de la Red Española de Teatros Públicos y responsable de la Red Municipal de Teatros de Vitoria, explica en Cope Euskadi que, si bien es una "recuperación después de la pandemia", también se está forjando un nuevo hábito cultural. Según Marta Monfort, "acudir al teatro, a ver teatro, danza o música está formando parte de la agenda diaria de las personas", gracias en parte a políticas culturales que subrayan que la cultura es "buena, necesaria, que fomenta el espíritu crítico y hasta saludable". Esta percepción ha calado en la sociedad. "Está de moda y se ha visto el valor que tiene la cultura, y eso la verdad es que es para celebrarlo", afirma Monfort. Como ejemplo, destaca el caso de Vitoria, donde, a pesar del temor inicial por el cierre temporal del Teatro Principal, la respuesta del público a la nueva programación, más asidua y constante, "está siendo lo más fácil y lo más satisfactorio", con funciones que se llenan de jueves a domingo. A pesar del optimismo general, Monfort reconoce que persisten desigualdades. Formatos como los musicales o el humor gozan de un éxito garantizado, pero la misión de los teatros públicos es ir más allá. "Tenemos que incidir en formatos más minoritarios que den opción a creadores o compañías a que se visibilicen", señala, refiriéndose a disciplinas como la danza contemporánea o los lenguajes más vanguardistas. Para atraer al público a estas propuestas, la clave es cambiar el enfoque. En Vitoria, explica, se ha hecho un trabajo de "pico y pala" para normalizar la danza, bajo la premisa de que "la danza contemporánea no la tienes que entender, te tiene que emocionar". El mensaje para el espectador es claro: "Al teatro hay que ir, dejarse llevar y emocionarse, y ya está". Esta labor se enmarca en un objetivo mayor: la democratización de la cultura y la garantía de los derechos culturales. Monfort subraya la importancia de la mediación artística para combatir la idea de que el teatro es elitista y acercarlo a quienes nunca han asistido por motivos económicos, sociales o de accesibilidad. "Se trata de hacer nuestros espacios más abiertos, cercanos y visibles", asegura, mencionando los esfuerzos para llegar a personas migrantes o con capacidades sensoriales diferentes a través de funciones accesibles para personas sordas y personas ciegas. Uno de los grandes retos pendientes para el sector es el público joven. Marta Monfort admite con sinceridad que "cuesta mucho que la gente joven pueda venir a verlo", y sitúa la media de edad del público teatral "de los 45, 50 para arriba". Aunque iniciativas como el Bono Cultural Joven ayudan, la clave, según ella, está en los contenidos y en hacer los espacios menos intimidantes para las nuevas generaciones, que a menudo perciben los teatros tradicionales como un "entorno ajeno".