Llevamos años creyendo que el ayuno intermitente es el arma definitiva para adelgazar. La ciencia tiene otra idea

Durante los últimos años, el ayuno intermitente ha pasado de ser algo excepcional a convertirse en una estrategia nutricional de la que cada vez se habla más y que tiene más adeptos detrás. Y no es para menos, puesto que la promesa es bastante seductora al no centrarse en lo que se come, sino en cuándo se come, activando diferentes interruptores metabólicos para acelerar la quema de grasa. Aunque también hay detractores detrás. Nuevos datos. La biblioteca Cochrane, considerada un gran referente mundial, ha publicado hace escasos días una gran revisión sobre el ayuno intermitente que actúa como un jarro de agua fría, puesto que apunta a que esta dieta no ofrece beneficios superiores a las dietas convencionales para perder peso. El respaldo. No hablamos de un estudio pequeño cuya validez pueda ser cuestionada, sino que en este caso los investigadores de Cochrane analizaron 22 ensayos controlados aleatorizados que sumaron un total de 1.995 participantes con sobrepeso u obesidad. El objetivo aquí era comparar diferentes modalidades de ayuno, como por ejemplo estar 16 horas sin poder comer con ocho horas de ingesta, el ayuno en días alternos o la dieta 5:2 frente a la restricción calórica clásica o inacción. Lo que encontraron es que, al enfrentar el ayuno intermitente contra el consejo dietético regular, la diferencia en la pérdida de peso es prácticamente nula. En Xataka Reducir los carbohidratos para perder peso parecía un plan perfecto. Acabamos de descubrir que viene con riesgos imprevistos Los datos. Entrando en materia, cuando se comparó el ayuno intermitente con dietas de restricción calórica estándar, la diferencia media en el cambio de peso fue de un minúsculo -0.33%. Esta diferencia se puede traducir en que el ayuno intermitente puede dar lugar a poca o ninguna diferencia de pérdida de peso con el método tradicional. En lo que respecta a la calidad de vida, como la sensación de energía, tampoco se vio diferencia alguna y, en cuanto a los niveles de colesterol total, colesterol HDL y triglicéridos, el ayuno tampoco mostró ser la panacea, arrojando resultados de "poca o ninguna diferencia" frente a las dietas de control. La letra pequeña. Uno de los puntos más críticos de la revisión de Cochrane es la certeza de la evidencia, la cual calificaron mayoritariamente como "baja" o "muy baja". Esto no significa que los estudios estén mal hechos, sino que existen limitaciones importantes, como por ejemplo los sesgos de riesgo, inconsistencia en los resultados y la falta de precisión. Pero hay un dato que si debería preocupar a quien decide optar por esta dieta de manera independiente, sin consejo médico, puesto que, aunque la evidencia es incierta, algunos estudios apuntaron a efectos secundarios asociados específicamente al ayuno. Entre estos destacan las cefaleas, las náuseas, la intolerancia al frío o incluso el insomnio y la falta de concentración. Lo que aún no se sabe. Quizás es lo más revelador de este estudio científico, puesto que todavía hay muchas incógnitas alrededor del ayuno intermitente que invitan a seguir investigando. En este caso, ninguno de los 22 estudios incluyó datos sobre la "satisfacción del paciente", algo importante porque no sabemos si la gente prefiere pasar hambre unas horas a cambio de comer más después, o si odian el proceso. Y el hecho de estar cómodo con una dieta es fundamental para que no se abandone a la mitad. Además de esto, ninguno de los estudios apuntó a la relación que puede existir en enfermedades crónicas que requieren de un control alimentario importante, como la diabetes, y que es muy común en la población. Pero uno de los grandes problemas de la ciencia a día de hoy es la duración, puesto que la mayoría de los estudios duraron menos de 12 meses. No sabemos si el ayuno es sostenible o seguro más allá de un año. En Xataka El agua con gas tiene un "secreto" para perder peso. Y no tiene nada que ver con sus propiedades nutricionales No es una dieta milagro. Lo que sí tenemos claro es que el ayuno intermitente funciona, pero el punto clave es que no es superior a las herramientas que ya teníamos como una restricción calórica acompañada de una dieta equilibrada y ejercicio. Para el paciente de a pie, esto es en realidad una buena noticia: significa que la mejor dieta es aquella a la que puedas adherirte. Si a alguien le resulta más fácil saltarse el desayuno con ayuno 16:8, que contar calorías en cada comida, el ayuno es una herramienta válida. Pero si el ayuno provoca quebraderos de cabeza, no se está perdiendo ningún beneficio metabólico "mágico" por comer tres veces al día. Aunque en este proceso lo más importante siempre es estar asesorado por personal que esté cualificado en nutrición para poder tener el mejor plan dietético, para tener unos objetivos reales y, sobre todo, no frustrarse en el camino. Imágenes | VD Photography En Xataka | Creíamos que la dieta vegetariana garantizaba la longevidad. En la vejez extrema, los datos dicen justo lo contrario - La noticia Llevamos años creyendo que el ayuno intermitente es el arma definitiva para adelgazar. La ciencia tiene otra idea fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .