Aquella carta de 1905

En el suplemento especial del pasado domingo, antología de artículos publicados por ABC, reapareció la primera carta al director de la historia del periódico, firmada por D. Justo San Miguel y que se publicó el 18 de diciembre de 1905. Decía el firmante que se creía en el deber de someter a la opinión pública cuatro hechos que se le atribuían, pero que eran absolutamente falsos. Hoy, transcurridos 120 años, D. Pedro Sánchez Pérez-Castejón no puede asumir el mismo deber de someter a la opinión pública que cuatro hechos a él atribuidos sean falsos: que no dijo en 2019 que iba a traer a Puigdemont para que rindiera cuentas ante la justicia; que jamás pactaría con EH Bildu; que no dormiría tranquilo pactando con Iglesias, y que no permitiría que la gobernabilidad de España descansase en partidos independentistas. Esto es lo que le sucede a quien incumple radicalmente sus compromisos. Lo lamentable y penoso es que quien no puede decir que todo esto es absolutamente falso es el actual presidente del Gobierno de España. Joaquín Mañeru López. Zaragoza Hay oposiciones que no terminan cuando se aprueban. La convocatoria de la Administración de Justicia aprobada por la Orden PJC/64/2024 celebró su último ejercicio en septiembre de 2024, en una jornada con tres ejercicios consecutivos: dos de ellos tipo test, eliminatorios, y un tercero que solo se corrige si se superan los anteriores. Un esfuerzo concentrado en horas. La resolución ha seguido otro ritmo: el 19 de febrero de 2026 se publica en el BOE la relación de aprobados, aún sin toma de posesión. Más de un año y medio después. La paradoja es evidente: en la era de la inmediatez digital, el opositor demuestra precisión en unas horas y paciencia durante meses –o años–. Aprobar deja de ser el final del camino para convertirse en una espera. Cuando el estudio dura años y la respuesta tarda otros tantos, uno no puede evitar pensarlo: se te quitan las ganas. Pedro J. Soto Santos. Ablitas ( Navarra) Parece que el tiempo ha dado la razón al hoy orillado Fernando Vizcaíno Casas. En su vasta crónica de la picaresca nacional ya vaticinaba que la descentralización no traería más libertad, sino más ventanillas para el cobro y más puertas para el girar. Hoy su sombra se proyecta sobre los paisajes de Aragón, donde el 'negocio del aire' ha sustituido a las antiguas prebendas. Asistimos estupefactos a un trasiego que iría de la sátira a la querella, de los despachos de Delaware a los campos de Teruel, con escalas técnicas en despachos oficiales. Mientras la UCO rastrea el rastro de la pólvora en los expedientes de Forestalia, uno no puede evitar imaginar a Vizcaíno Casas redactando un nuevo título, 'De camisa azul a molino verde'. Alberto Gonzalo Serrano. Zaragoza