Aljarafeños, go home

El jueves me fui a pelar donde Manolo, en la calle Águilas, a 50 metros de donde me pelaba su padre, Enrique, cuando apenas levantaba dos palmos del suelo. Diez o doce euros, me cobra, a la salud de tanto 'hair stylist' estafador de incautos como abundan en esas barberías modernas que parecen 'speciality coffee shops'. Al lector le importará una higa la cabellera desmadejada de este opinador, por supuesto, pero uno escuchaba con deleite la tertulia cotidiana que allí celebran varios parroquianos –entró un señor a dejar una bolsa con fruta para que se la custodiasen mientras iba a otro 'mandao'– para reconfirmar que en la Alfalfa, un barrio-barrio a despecho de la trompetería anunciadora del apocalipsis rancio, vivimos... Ver Más