Alcaraz destroza a Fils en 50 minutos y gana la final de Doha

No tuvo otra ocurrencia Arthur Fils que cuestionar la supremacía de Carlos Alcaraz antes de la final. «Quizá sea yo el primero que le haga perder un partido a Alcaraz», soltó el francés tras ganar a Jakub Mensik en las semifinales. Gran error. Motivación extra para el murciano, que este año 2026 aún no conoce la derrota y está demostrando un nivel excelente. No imaginaba el galo lo que se le avecinaba. Un huracán, un torbellino que le pasó por encima sin piedad. En menos de una hora el murciano dejó claro que no hay quien le tosa. Mantuvo siempre su servicio y se lo rompió a Fils en cinco ocasiones, dos en la primera manga para poner el 6-2, y tres en la segunda para cerrar el partido con un contundente 6-1. Gran sonrisa al recoger el cheque por ganar la final, de 529.945 dólares, casi 450.000 euros (casi 75 millones de las antiguas pesetas). Era la primera vez que Carlitos se enfrentaba en una final a un rival más joven. Hasta llegar a Doha había disputado 33 finales y siempre se había medido a un tenista mayor que él. Arthur Fils nació un año después y llegaba a la final en el número 40 del ranking, aunque la disputa de esta final le aseguraba salir en el puesto 33, lejos de la decimocuarta, que es su mejor clasificación. El francés llegaba al Khalifa International Tennis and Squash Complex recuperado completamente de la lesión en la espalda (fractura por estrés en la vértebra L5) que sufrió en la segunda ronda de Roland Garros ante Jaume Munar. Y lo ha hecho de la mano de Goran Ivanisevic, ex de Djkokovic , Tsitsipas y Elina Rybakina , entre otros. Empezó fuerte Alcaraz, que escogió restar de inicio. Le rompió el primer juego a Fils y le ganó en segundo en blanco. Un cuarto de hora y el dominio era absoluto. El galo sufría para ganar cada punto y el español era imparable con su servicio. Charly ni daba tregua. Daba la sensación que tenía prisa por cerrar el partido pero Fils estaba dispuesto a darle guerra. Como una precisa máquina, Alcaraz volvió a romperle el servicio en el quinto juego para poner el 4-1 que dejaba cuesta abajo la primera manga para el español. Se relajaba Carlitos, que sonreía al ver una pancarta pidiéndole un adopción. Si había dominado desde el fondo, también subió a la red para demostrar que domina todos los registros. Es lo que tiene el ser el número uno. Fils estaba atenazado y volvió a encajar un juego en blanco (5-1). El murciano era un vendaval, con la directa puesta hacia el título, invicto en este 2026. Respiró Fils ganando su servicio y poniendo un 5-2 que todo el mundo sabía que era intrascendente porque el set lo iba a ganar Alcaraz. Y se lo llevó por la vía rápida, en una primera manga casi perfecta en la que no cedió ni un solo juego: 27 minutos y 6-2. El segundo set comenzó mejor que el primero. Servía Fils y Alcaraz le rompió el servicio nada más empezar pero con el juego en blanco que empalideció al francés, que empezó a digerir la derrota. Nuevo juego en blanco para el 2-0, ya desesperado, sin recursos y cada vez mas fallón. Se le iba a Fils la final en un abrir y cerrar de ojos. Charly era una apisonadora. Nueva rotura de servicio para colocar el 3-0. Explotaba el francés, impotente ante Alcaraz, y reventaba su raqueta, con cuatro golpes contra el suelo de la pista central. Como si la culpa fuera de la raqueta y no de su muñeca. Disfrutaba Alcaraz y consumía las energías de Fils, que se encontraba con un muro delante. daba igual lo que hiciera que la bola le regresaba. Al francés no le salía nada, al español todo. Iban cayendo los puntos. Primero el 4-0 con servicio de Charly y luego el 4-1, que Fils celebró, resignado, como si se tratase de una victoria. Salvaba los muebles y evitaba un set en blanco, que era lo que flotaba en el ambiente. Siguió paseándose Alcaraz, infalible con su servicio, para colocar el 5-1 con su quinto servicio directo. La final vista para sentencia. Alcaraz era un manual de repertorios. Hacía lo que quería. Subía a la red, le daba de volea, de revés, dominaba con el servicio y con el resto. Hasta la suerte se aliaba con él cuando la bola tocaba la red. Otro break cerraba el partido y la final. Espectacular último golpe en el que le adivinó las intenciones y la dirección al golpeo del galo. Su dominio fue tan apabullante que llegó a pedirle disculpas a Fis mientras que se abrazaban con la final finiquitada. El tenista español ya suma 26 títulos, y aún no ha cumplido los 23 años. Iguala en este particular ranking a Mats Wilander y firma el póquer de españoles que han inscrito el nombre en el palmarés de este torno tras Rafa Nadal (2013), David Ferrer (2014) y Roberto Bautista (2019 y 2022). «Recuerdo la sensación que tuve aquí el año pasado cuando me fui en cuartos. Así que esta vez esta vez vine con hambre de más, de llegar más lejos en este torneo. En cada uno me pongo nuevos retos y cosas encima de la mesa que quiero hacer durante la semana. Así que estoy muy feliz y orgulloso de lo que hemos hecho mi equipo y yo dentro y fuera de la pista. Ahora sí que el trabajo esta terminado», explica Alcaraz tras ganar la final.