El Madrid de Arbeloa se la pega en el Sadar y pierde su primer partido en Liga

Quince años después, Osasuna hizo morder el polvo al Madrid en El Sadar. Victoria de esas que inspiran a los grafiteros: «Sei bella come un gol al 90». Y vaya si lo fue. La primera derrota del Madrid de Arbeloa en Liga, tras nueve victorias seguidas (8, tres de Alonso y seis del salmantino), provocó una fiesta en Pamplona. Y en Barcelona. Si los azulgranas ganan al Levante este domingo en el Camp Nou, recuperarán el liderato. Pensó Arbeloa en la vuelta contra el Benfica del próximo miércoles y metió de inicio a Carvajal y Alaba. El capitán no era titular desde el derbi del 27 de septiembre en el Metropolitano y el austríaco, desde el partido en el Coliseum contra el Getafe el 19 de octubre. Tenía riesgo, pero también explicación. Alexander-Arnold no está para jugar tres partidos consecutivos en solo siete días y lo mismo pasa con Rüdiger. Y con Huijsen lesionado, los dos únicos centrales sanos para El Sadar eran Asencio y Alaba. Comenzó bien el Madrid. Presión alta, defensa adelantada y dueño de un balón que no olía Osasuna, pero le faltaba colmillo en el último cuarto de campo ante un equipo rojillo bien posicionado, a pesar de no pasar del centro del campo. En el 17 llegó el primer disparo. Vini, suave, a las manos de Herrera. Ese conato de ocasión del Madrid supuso un clic en los locales, que se quitaron el miedo de encima con Budimir desatado. Tres ocasiones del croata en apenas diez minutos. La primera, un zurdazo que hizo cosquillas en el palo derecho de Courtois, ya totalmente vencido. La segunda, un remate a pachas con Carreras que obligó a una mano antológica del belga, ya medio cayéndose. La tercera, un cabezazo a la madera tras un buen centro de Javi Galán. Respondió el Madrid con un uno contra uno de Vini sobre Rosier que no encontró rematador, un derechazo de Mbappé mandado a córner por Herrera y una combinación entre Carvajal y Alaba que acabó con un buen disparo del central taponado por Catena. Película de tiros en El Sadar, con ocasiones por ambos bandos y sin noticias de Quintero González, el andaluz que expulsó a tres madridistas en el partido contra el Celta el pasado mes de diciembre. Cayó bastante mal su designación, y la de Figueroa Vázquez en el VAR, y esas malas sensaciones se hicieron realidad en el 35. Un balón al espacio para Budimir acabó en un despeje de Asencio y un pisotón de plástico de Courtois sobre el croata, exagerado por el delantero con un piscinazo que le costó la amarilla. La decisión de Quintero no la compartía Figueroa, que le llamó al monitor para poner el acento en ese mínimo contacto. Penalti de estos nuevos tiempos que te dan ganas de pasarte al curling. Y al esquí de montaña. Budimir se quedó sin amarilla y se la pasó a Courtois. Y puso el 1-0, con un lanzamiento a la derecha del belga. Pudo empatar Tchouaméni en la prolongación, en un disparo a bote pronto que sacó Herrera con una buena mano pegada al larguero, pero también pudo doblar la ventaja Osasuna en una carrera de Víctor Muñoz, el futbolista más rápido del campeonato, en la que le quitó las pegatinas a Carvajal y cuyo disparo fue taponado a tiempo por Alaba. Los primeros veinte minutos de la segunda mitad fueron de dominio navarro ante un Madrid que perseguía sombras. Solo un disparo de Güler y un par de llegadas de Vinicius rompían la monotonía del control rojillo. Pero era un dominio sin sometimiento ofensivo, frente a un Madrid en el que Vinicius y Valverde mostraban un tono bien distinto al del resto de sus compañeros. Ambos fabricaron el 1-1. En el 73, justo después de un gol anulado a Mbappé por claro fuera de juego, el uruguayo se inventó un jugadón en línea vertical que acabó en un gran centro rematado por el brasileño y celebrado en modo reivindicativo. Mano a la oreja, camiseta levantada por su nombre y un «yo aquí» a lo Cristiano. Quinto gol de Vini en los últimos cinco partidos, doce en total en la temporada. Con el 1-1, Arbeloa tomó decisiones extrañas. Gonzalo sentó a Valverde, que estaba con la flecha hacia arriba, y lo puso en zonas centrales, y el cambio de Ceballos por Güler tampoco sumó a la causa. De hecho, el utrerano, que jugó diez minutos lamentables, inició el 2-1 con un balón regalado de manera incomprensible. El presente lo aprovechó Moro, con un pase al espacio a Raúl García, que mandó a recoger amapolas al canterano con un recorte y batió a Courtois con un sutil golpeo con la derecha que tuvo que validar el VAR. No había fuera de juego. El líder se la pega en El Sadar.