Llamar «boba» a una vecina que se queja por el ruido de una obra no justifica el despido de un trabajador. El Tribunal Superior de Justicia ratifica la improcedencia del cese de un obrero cualificado al que la empresa echó tras un incidente con una vecina y otro con sus compañeros. En el caso de lo ocurrido con la mujer, tanto un juzgado de lo Social como el tribunal consideran que no tiene suficiente gravedad como para ser una falta muy grave y justificar la máxima sanción posible por parte de la empresa.